Juan A. Varese : El Ejército Realista en el Río de la Plata

El Ejército Realista de Américas es un término que describe a las fuerzas formadas por españoles, europeos y americanos, empleadas para la defensa de la monarquía española frente a las revoluciones independentistas hispanoamericanas en el primer tercio del Siglo XIX.
La Corona Española asignaba  especial importancia a sus intereses en el Río de la Plata, donde destacaba muy especialmente Montevideo por su posición estratégica y cualidades geográficas. En su permanente confrontación con los intereses de Portugal, mantener su dominio sobre el puerto de Montevideo se contaba entre sus urgentes prioridades, al igual que lo había sido para los ingleses años antes.
La defensa de la monarquía española en la región había quedado casi a sus propios medios locales, hasta que Fernando VII y los partidarios del absolutismo en el reino, decidieron llevar adelante acciones de verdadera envergadura con el objetivo reprimir la insurrección hispanoamericana y alejar el peligro de los propios militares liberales en España. Durante el año 1814 se preparó el envío de una “expedición pacificadora” con destino primario al conflictivo escenario del Río de la Plata.
Comandaba la flota el Capitán de Navío D. Francisco Javier Salazar, un veterano de los mares, mientras que las tropas estaban al comando del Teniente General D. Pablo Morillo. La fuerza estaba conformada por más de 10.600 soldados divididos en seis regimientos de infantería, un batallón suelto, tres compañías de zapadores, dos compañías de artillería de plaza, un escuadrón de artillería de dieciocho piezas, dos regimientos de caballería, y dos hospitales de campaña. Para trasladar dicha fuerza hubo que organizar una flota de 40 naves mercantes, la que sería acompañada por una escuadra naval de 21 buques de guerra. El navío San Pedro Alcántara era el buque insignia, las fragatas Alejandro I,  Diana e Ifigenia, las corbetas Diamante y Providencia, las goletas Patriota y Gaditana, un bergantín, y trece faluchos.
Mientras tanto en el Río de la Plata, la pequeña flota de los patriotas al mando del Almirante Guillermo Brown  enfrentó a la del capitán Jacinto Romarete y ocupó la isla Martín García, obligando a los barcos realistas a retirarse remontando el río Uruguay. El 28 de marzo se libró el combate de el arroyo de la China en el que, si bien fueron rechazados los revolucionarios, las naves de Romarete quedaron inmovilizadas hasta el fin del conflicto. Reorganizadas sus fuerzas Brown apareció con su escuadra el 20 de abril frente a Montevideo, bloqueando la ciudad.