Cada minuto, cada hora, cada día, y así hasta cada siglo, toda la historia de la humanidad ha sido regida por la violencia de hombres contra hombres.
A diferencia de los animales, capaces de matar solamente para sobrevivir, el ser humano es capaz de cometer las mayores atrocidades en nombre de ideologías, razas, intereses económicos e insólitamente, hasta por el fútbol.
Desde la Guerra del Fuego, muchas cosas han cambiado en los conflictos entre colectividades. Hemos sofisticado nuestro armamento pasando del simple garrote a las armas nucleares y, lo que antes servía para eliminar un eventual contrincante, hoy pone en riesgo a la humanidad entera.
Las bajas que al comienzo se contabilizaban por decenas fueron creciendo hasta alcanzar millones; pero es que la cosa terminó allí ?
En este momento hay, alrededor del mundo, decenas de guerras con causas y consecuencias terribles para las poblaciones de los países en los que tienen lugar. Pero en el actual escenario Rusia/Ucrania, las posibilidades del uso de armas nucleares trascienden las fronteras de los países en conflicto y amenazan a la humanidad entera.
Mientras tanto, huérfanos, viudas y refugiados vagan por el mundo buscando compasión para seguir viviendo. Algunos son recibidos con los brazos abiertos según de donde provengan y otros se ahogan en el Mediterráneo ante la indiferencia de quienes gozan de un bienestar creado por la explotación de los recursos de los países de procedencia.
Decisiones sobre el destino de la humanidad son tomadas por personajes a quienes poco importa la misión para la que fueron elegidos o se autoeligieron. Apelan a falsos orgullos nacionales, a defensa de intereses no muy claros, prescindiendo de las necesarias consideraciones para la convivencia. Hablan de paz mientras baten el tambor de la guerra.
Todo lo maravilloso que el ser humano es capaz de crear con su ciencia y su talento artístico desaparece al confrontarlo con una realidad de egoísmo, crueldad y desprecio para con sus pares que habitan este planeta.
Sea por la guerra o por el uso que hacemos de los recursos del planeta, nos aproximamos día a día a la desaparición de nuestra especie ante los ojos asombrados del resto de los componentes del reino animal.
 
Long John Silver Hermano de la Costa