10 de julio de 1945, pasados un poco más de dos meses de la capitulación de las fuerzas alemanes en Europa, emergió un submarino a unos cinco kilómetros de la base naval de la Marina de Guerra Argentina en Mar del Plata, a unos 400 kilómetros al sur de la Ciudad de Buenos Aires: era el U-530. Era un submarino de la clase IX C/40, su eslora era de setenta y siete metros de largo y su manga de siete metros, con capacidad de transportar 44 tripulantes.
A las 7 de la mañana de ese 10 de julio, la silueta de un submarino, cuyo perfil no se asemejaba al de las naves argentinas, emergió sorpresivamente a pocos cientos de metros de algunos pesqueros costeros, a una distancia de una milla y media del puerto de Mar del Plata. De inmediato, del puente del sumergible comenzaron a observarse destellos luminosos con la finalidad de contactarse con las autoridades navales argentinas: el navío se identificó como “German Submarine
La nave estaba a cargo del Teniente de Navío Otto Wermuth y contaba con una tripulación de 54 hombres, cuyas edades oscilaban entre los 19 y 24 años, casi todos indocumentados. El capitán de corbeta Ramón Soyuz, comandante del submarino «Salta», al mando de la Base Naval de Mar del Plata en ese momento, autorizó el ingreso de la nave alemana, que a marcha muy lenta amarró en la Dársena de Submarinos, cerca del Guardacostas «Belgrano».
El sumergible inmediatamente suscitó un mar de elucubraciones. ¿Había transportado al canciller o a otros funcionarios del Tercer Reich? ¿Había hundido al crucero brasileño Bahía, sobre la línea del Ecuador y a 900 millas náuticas de Brasil? Su comandante negó cualquier acusación en tal sentido. Antes de llegar a Mar del Plata, la tripulación arrojó al mar la bitácora, las cartas de navegación, los torpedos, el cañón de cubierta, y todos los aparatos y sistemas considerados «secretos».
La prensa brasileña se mostró agresiva hacia el U-530, no vacilando en marcar al sumergible como el responsable de la tragedia del Bahía, sobre todo debido a que unos días antes de la rendición del U-Boat, el 4 de julio, una explosión había hundido al crucero brasileño, causando la muerte de 336 de sus tripulantes, entre ellos 4 estadounidenses.
El comandante Wermuth, de tan sólo 24 años, declaró que el 3 de marzo de 1945 partieron de Horten, Noruega, para una patrulla en las costas de Halifax, Canadá. Al encontrar pocas embarcaciones enemigas decidió poner rumbo sur, hacia las aguas de New York. Desde el 4 al 7 de mayo, el U-530 disparó 9 torpedos sobre barcos aliados en las aguas mencionadas, pero todos ellos habrían fallado el blanco. Cuando Wermuth finalmente se enteró de la capitulación alemana decidió poner rumbo a la Argentina. Desecharon los 5 torpedos restantes y pusieron proa a Sud América, rindiendo el submarino a la Armada Argentina , luego de pasar 130 días en el mar.
La falta de una de las balsas salvavidas del submarino, y un informe de inteligencia del FBI alentaron las sospechas de que su pasajero mas importante era ni mas ni menos que Adolf Hitler, desembarcado sano y salvo en la costa argentina donde era esperado por elementos de apoyo a los refugiados nazis.