El Grumete Sobreviviente

Francisco Del Puerto

Francisco del Puerto, Jerónimo de Aguilar y Gonzalo Guerrero constituyen casos problemáticos de náufragos españoles que se han quedado a vivir entre los indígenas americanos durante muchos años. Las noticias sobre sus experiencias y sobre las modalidades de la reinserción en la “civilización” son escasas y contradictorias.
Francisco del Puerto fué un grumete embarcado en la expedición con que Juan Díaz de Solís llegó al Río de la Plata. En apariencia su nombre proviene de su lugar de nacimiento, el puerto de Santa María.
No se conocen datos sobre su vida en España. El 8 de octubre de 1515 se embarcó como grumete en la expedición mencionada, que partió del puerto de San Lúcar de Barrameda con tres navíos. A principios de febrero de 1516 las naves entraron al Río de la Plata, confundiéndolo con un brazo de mar por lo que fue llamado Mar Dulce. Díaz de Solís exploró el estuario con una carabela chica en busca del paso hacia el Mar del Sur, navegando frente al río de los Patos (posiblemente el Río Santa Lucía) hasta hacer escala en la isla Martín García, que bautizó así porque allí tuvo que sepultar al despensero de ese nombre, fallecido a bordo de la carabela.
Del Puerto desembarcó junto a Solís y otros seis tripulantes en la costa oriental del río (exactamente donde hoy es Nueva Palmira) donde habían avistado indígenas. Allí fueron emboscados por los nativos quienes, tras una andanada de flechas, ultimaron a los españoles ante la impotencia de sus compañeros embarcados, descuartizándolos y devorándolos. Solo Francisco del Puerto quedó con vida, quizás por su juventud ya que el canibalismo ritual imponía comer solo a los guerreros, dejando vivos a niños y mujeres. Así lo relató después a la expedición de Sebastián Gaboto.
"Entramos en el gran estuario de aquel río que denominamos mar dulce, internados en el cual vimos en la costa muchas casas de indios cuyos habitantes nos hacían señas para que descendiéramos. Confiados en esas expresiones amistosas, bajamos en un lugar con la esperanza que allí encontraríamos víveres frescos. No bien pusimos los pies en tierra, y sin darnos tiempo para asumir cualquier tipo de defensa, los indios se nos echaron encima ante el estupor de los que habían quedado en las naves contemplando la escena, impotentes de acudir en socorro. Ellos vieron cómo fueron masacrados en tierra sus compañeros, inclusive su capitán, y poco después se alejaron de la costa."
El joven grumete fue bien tratado por los indígenas, incorporado a la parcialidad local y vivió con ellos más de diez años. En ese lapso tuvo contacto con la expedición portuguesa de Cristovao Jacques, marino y noble portugués que participó en las primeras expediciones contra los corsarios franceses en el litoral sur brasileño. Además, Jacques hizo escala en varios puntos de la costa brasileña, especialmente en la que llamó la Bahía de Todos los Santos. En el Río de la Plata persiguió y capturó varios piratas franceses y remontó también el Río Paraná.