En 1527, arribó al lugar la expedición española del veneciano Sebastián Caboto. Al acercarse a las costas del río, para el inexploradas se vió sorprendido por el saludo en perfecto español de quien en apariencia era uno mas de los aborígenes que poblaban la zona. Una vez identificado, Francisco del Puerto se unió a ellos y les contó acerca de las fabulosas riquezas de plata que podían encontrarse en una lejana serranía, ubicada aguas arriba del Paraná. Contó a sus compatriotas la existencia de oro y plata en el interior del continente, al cual se llegaba remontando un gran río hasta un afluente que los indígenas llamaban Carcarañá.
Esta noticia, junto a otras recibidas con anterioridad en Santa Catalina, movieron a Caboto a intentar la exploración de ese río. La expedición de Caboto remontó el Paraná hasta los rápidos de Yacyretá, Los relatos de historiadores indican que Caboto verificó que estaba yendo hacia el oriente y no hacía occidente donde estaban las sierras de plata por lo que volvió a la confluencia de los ríos Paraná y Paraguay y remontó este último. En la actual uibicación de la Ciudad de Posadas, fundó el Fuerte Santa Ana. donde se produjo un episodio extraño. Las crónicas hablan de que Del Puerto era sometido a desplantes y humillaciones por uno de los capitanes de Gaboto y que en venganza tramó la entrega del fuerte a los indígenas, quienes en un ataque por sorpresa aniquilaron a los españoles.
Su rastro se pierde, no existe documentación que lo vuelva a mencionar, ignorándose si regresó a España o si permaneció en América.
Tanto el caso de Francisco del Puerto como los de Jerónimo de Aguilar y Gonzalo Guerrero constituyen casos problemáticos de náufragos españoles que se han quedado a vivir entre los indígenas americanos durante muchos años. Las noticias sobre sus experiencias y sobre las modalidades de la reinserción en la “civilización” son escasas y contradictorias.
Sobre el tema se han escrito novelas y cuentos rellenando aquel “hueco” entre el naufragio y el reencuentro con los españoles: sus elecciones no son nunca “ingenuas” sino conllevan un fuerte significado político, en la línea del revisionismo historiográfico que en las últimas décadas ha guiado los estudios sobre el Descubrimiento, la Conquista y los procederes de todos y cada uno de los personajes que la protagonizaron.