Uruguay es un país esencialmente costero que, luego de añares de indiferencia hacia las actividades relacionadas al mar, ríos y lagunas, comienza a destacar en los deportes que en ellos se practican.
Importantes esfuerzos de clubes náuticos, entidades sociales que han agregado ese tipo de actividad en sus ofertas a los asociados, pero también particulares que con su amor por el mar y su vocación docente acercan jóvenes a esas actividades.
Para el público en general poco significaban nombres como Ricardo Fabini, Dolores Moreira, Tatiana Seijas, Paulina Centurión, Zoe Acosta, Pablo Defazio, Bruno Cetraro, Felipe Kluver, y decenas de otros compatriotas que portan nuestra bandera en competencias internacionales y ocupan las primaras planas deportivas.
Se multiplican los clubes que vuelcan recursos y estimulan la práctica de esos deportes resultando que Uruguay compite a nivel internacional en variadas disciplinas, con importantes éxitos.
Sin embargo gran parte del esfuerzo se hace con un mínimo apoyo oficial lo que redunda en que algunas disciplinas se mantienen en círculos elitistas que dificultan la expansión de estas actividades.
En muchos países las actividades reciben patrocinio de empresas privadas, universidades y fondos de fomento, lo que facilita el acceso a los medios, a veces costosos, como en el deporte náutico.
Nuestra realidad es bastante diferente. Los apoyos oficiales al Uruguay Natural cuando compitió en la Whitbread y al Punta del Este en la Regata Clipper, fueron magros. Desconozco si existe apoyo oficial importante en otras actividades.
Sería importante que el Estado Uuguayo estimulase y premiase el esfuerzo de clubes y particulares, fomentando y facilitando el acceso a estas actividades, de gran importancia en la formación de nuestra juventud.
Por lo menos así lo veo yo.
 
Long John Silver Hermano de la Costa