El ozono es un gas incoloro que forma una tenue capa en la atmósfera y absorbe los componentes dañinos de la luz solar, conocidos como "ultraviolketa B" o "UV-B", protegiendo a los humanos de los riesgos de contraer cáncer de piel o cataratas, entre otras enfermedades. En los últimos cien años, la actividad del hombre hizo que la capa de ozono comenzara a deteriorarse y por eso, cuando en 1985 se descubrió que tenía un agujero muy grande en el Polo sur, se encendieron las alarmas mundiales. Dos años más tarde se firmó el Protocolo de Montreal para proteger la capa de ozono, reduciendo la producción y comercialización de varias sustancias que la dañaban.
Según la última medición de la Administración Nacional de la Aeronáutica y del Espacio de Estados Unidos (NASA), el tamaño del agujero de la capa de ozono en septiembre de 2018 era de 23 millones de Km2, casi la misma cantidad de superficie que América del Norte.
El agujero en el ozono sobre el continente antártico es un fenómeno estacional, que llega a su mayor tamaño en Septiembre y Octubre y desaparece en Diciembre. El 8 de septiembre de este año el agujero alcanzó un máximo de 16,4 millones de km cuadrados, pero se redujo a 10 millones de km cuadrados por el resto de septiembre y octubre. Normalmente el hoyo alcanza unos 20 millones de Km2 en esos meses, una cantidad menor que el máximo de cerca de más de 25 millones de km cuadrados registrado en 2006. La reducción en el hoyo no es causado por las medidas tomadas, sino por un fenómeno climático inusual.
En principio se atribuyó la total responsabilidad a las concentraciones de Cloro y Bromo en la alta atmósfera, producido por la degradación de productos industriales, mayoritariamente clorofluorocarbonos y aerosoles, pero si bien estos afectan la cantidad de ozono , también influyen fenómenos estacionales.
Las buenas noticias han llegado este año 2019 en el que los informes científicos anuncian que su tamaño es actualmente el más pequeño desde que comenzaron a medirlo en 1982. Así lo confirman comunicados de la NASA y la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica. Los patrones climáticos inusuales en la atmósfera superior limitaron el agotamiento del ozono, la capa en nuestra atmósfera que actúa como protector solar y nos protege de la radiación ultravioleta. "Es una gran noticia en el hemisferio sur", dijo el jefe de ciencias de la tierra en el Centro de Vuelo Espacial Goddard de la NASA.
"Pero es importante reconocer que lo que estamos viendo este año se debe a temperaturas estratosféricas más cálidas. No es una señal de que el ozono atmosférico esté repentinamente en una vía rápida hacia la recuperación".