Se forma una especie de piscina gigante en la cuenca del Plata, con forma de herradura, que va desde la desembocadura del Río Uruguay, hasta el Chuy. En ese espacio gigante del “río ancho como mar”, se acumulan los residuos contaminantes y se reproducen, entre otras cosas, las algas. El aumento de la temperatura de las aguas por el calentamiento global, fomenta todo el proceso. Paso a paso, años tras año, en forma gradual, se deteriora el medio ambiente.
La contaminación ambiental es algo que se ve a mediano y largo plazo. Este tema de la “gota caliente”, se viene acentuando desde 2011, según los informes satelitales y de los científicos. Nadie del Gobierno se ocupó en serio del problema.
De los Partidos Políticos que están en carrera electoral y pueden, según las encuestas, acceder a ocupar bancas en el Senado, sólo Cabildo Abierto, plantea algo serio sobre medio ambiente. Quiere realizar un estudio de impacto ambiental imparcial a nivel internacional, que analice cómo la planta de UPM incidirá en el Río Negro y sus afluentes. No olvidemos que los documentos firmados por Uruguay y aprobados de la forma más irresponsable por el MVOTMA y la DINAMA, abarcan los próximos 50 años.
Uruguay hace tiempo dejó de ser “un país natural”. Las pésimas decisiones políticas y la falta de control, terminaron de arruinarlo. El turismo de playa, comienza a dejar de existir. Otra industria perdida, un impacto económico negativo impredecible y la imagen del país a nivel del piso.