Ya desde el Siglo XVI la Bahía de Maldonado era conocida como un fondeadero protegido, y en ella recalaron navíos famosos como el Agammenon y otros que, a pesar de las bondades de puerto natural, pagaron caro la falta de conocimiento del régimen de viento capaz de convertirlo en un enclave peligroso. En especial, cuando en nuestras costas soplan vientos del cuadrante Norte, mas precisamente del Noroeste, el descuido en los fondeos o la mala suerte pueden conducir a desastres y graves daños a los barcos que en ella están fondeados.
A modo de ejemplo, miren estas imágenes correspondientes al temporal del 30 de Junio de 2016 que causó la rotura de amarras o garreo de fondeos de una importante cantidad de barcos fondeados en la rada de Maldonado.
Luego se concretaron los rescates de los barcos que, desafortunadamente, en su mayoría recibieron daños de importancia, pues el fuerte oleaje los depositó sobre las rocas de la costa. El video corresponde a un temporal ocurrido al final del verano siguiente, que tuvo fuerza considerable aunque de consecuencias menos graves,
Lo lamentable de estas circunstancias es que, a consecuencia del cambio climático y año a año, estos episodios se repiten en distintas fechas. Basta recordar el de Agosto 2005 cuando los vientos alcanzaron en Punta del Este los 102 nudos de velocidad (187 Km/hora)