Honor Frost - Bajo el Mediterráneo
Si hay una vida real que encaje bien con la imagen que tenemos de la vida de los superhéroes, esa es la de Honor Frost. Nació en Nicosia, Chipre, el 28 de octubre de 1917.Estudió artes, trabajó de escenógrafa en una compañía de ballet y como editora en la Tate Britain.
Pero tal y como ella contó en su primer trabajo Under the Mediterranean, travels with my bottle (1963), su vida cambió en algún momento de los años 50 cuando, en la fiesta que un amigo daba en su mansión del siglo XVII, Frost se enfundó en un traje de buceo de la Segunda Guerra Mundial para bajar al pozo del jardín. 
Maravillada por la sensación de moverse bajo el agua, en ese momento comenzó la que sería una prolífica carrera como arqueóloga submarina. Frost se dio cuenta en seguida que la arqueología sobre tierra no era lo suyo, pero que muchas de sus nuevas habilidades se podían adaptar a la arqueología submarina. En seguida se unió como miembro al Club Alpin Sous-Marin en Cannes. Buscó colaborar con Jacques Cousteau que trabajaba en el sur de Francia. Frederic Dumas, asistente de Cousteau, se convirtió en su íntimo amigo y mentor.
Dumas la llevó consigo para su primer buceo arqueológico en el naufragio del barco romano Anthéor, después rebautizado como Chrétienne A, en la costa sur de Francia. Después ella siguió desarrollando y consolidando sus aptitudes como arqueóloga cuando se unió al equipo de Kathleen Kenyon en Jericó en 1957 como encargada de plasmar los descubrimientos en dibujos. En 1960 participó en las fases iniciales de la excavación en torno a un barco de la Edad del Bronce en la costa de Turquía.
Esta fue la primera excavación de este tipo que utilizó técnicas arqueológicas sistemáticas y tuvo una gran importancia en el desarrollo de la arqueología submarina como una especialidad científica. Frost colaboró con sus habilidades de dibujo y registro submarino.  Fue además la que identificó los restos encontrados como parte del palacio hundido de Alejandro y Ptolomeo, poniendo de manifiesto la gran importancia histórica e internacional de aquellas ruinas.
En colaboración con las autoridades sicilianas y la British Scool de Roma dirigió las excavaciones y recuperación de un navío púnico hundido utilizado por los cartagineses en la Batalla de las Islas Egadas, en el 241 a.C., la última batalla de la Primera Guerra Púnica. Durante varios años ella y su equipo trabajaron en el terreno. Finalmente el barco fue restaurado para ser expuesto en un museo local.