El naufragio fue encontrado cerca de la isla de Levanzo, al oeste de Sicilia, que es donde los documentos históricos centran la batalla.En el verano de 2010, descubrieron el espolón de un buque de guerra, la prolongada punta afilada de la proa del buque que se usó para chocar contra un buque enemigo. Esta táctica fue utilizada en gran medida en las antiguas batallas navales y se cree que  jugaron un papel importante en las luchas púnicas.
Además de su trabajo de campo, Frost tuvo un importante papel en el desarrollo de la Arqueología Marina como una disciplina científica. Mantuvo un contacto activo con académicos y marinos para asegurarse de que mantenían los altos niveles de exigencia en los que creía y que ella misma aplicaba a su trabajo.
En los últimos años de su vida, Frost decidió convertir su colección e invertir su esfuerzo en una fundación que trabajase por promover la arqueología submarina, especialmente en el este del Mediterráneo. Tras su muerte en 2010 su colección fue subastada en la galería Sothebys, y todo lo recaudado fue dedicado al funcionamiento y los proyectos de la fundación que aun hoy lleva su nombre.
La vida de Frost se centró principalmente en su actividad arqueológica. Su contribución al conocimiento de la arqueología náutica en el Mediterráneo es extenso. Murió el 12 de septiembre de 2010. La sustancial colección de arte que dejó fue usada para dotar a la Fundación Honor Frost, la cual suministró fondos para financiar actividades de arqueología submarina en el Mediterráneo. Se casó una vez, pero tras separarse permaneció soltera, “aunque no sin su cuota de admiradores”, según señalaba sucintamente su necrológica en The Guardian. Tenía muchos amigos de todas las edades a los que entretenía en su casa londinense mostrándoles su variada colección artística. Enérgica hasta el final a pesar incluso de un par de operaciones y prótesis de cadera, falleció antes de poder hacer su primer viaje a la India, donde pensaba visitar la mayor ancla de piedra conocida.