Finaliza el año 2022 y se inicia un 2023 pautado por una gran escasez de agua. Hay cultivos que ya han sufrido daños y el gobierno ha decretado al emergencia agropecuaria en amplias regiones de nuestro país.
Esto es parte de las consecuencias del cambio climático que afecta al mundo desde hace años y cuyos efectos se han acentuado en los últimos 30 años.
Los grandes intereses mundiales hacen enormes esfuerzos para negar una situación que para millones de personas significa directamente la muerte, al afectar los pobres recursos alimentarios, cultivos y cría de ganado que constituyen su medio de supervivencia.
Se suceden reuniones de alto nivel, acuerdos que nunca cristalizan en medidas efectivas para contrarrestar los efectos del cambio, presionados como dijimos, por intereses económicos que no reparan en daños que afectan a la población mundial.
Han puesto a su servicio negacionistas del problema para quienes el trágico testimonio de las poblaciones africanas y de otras partes del mundo castigadas por sequís desvastadoras es irrelevante y las reduce a la categoría de prescindibles.
Nuestro país, que dispone de recursos hídricos abundantes, también sufre las consecuencias del cambio por lo que es dable imaginar el alcance del problema en regiones menos favorecidas por la naturaleza.
Hay soluciones ? Seguramente sí, pero ninguna es posible si la humanidad continúa priorizando los parámetros económicos por encima de la propia supervivencia de quienes ya sufren en primera línea los efectos del cambio climático.
Quienes aún no estamos gravemente afectados debemos comprender que sin un cambio radical de nuestra conducta, de los gobiernos y de las grandes corporaciones que dominan la explotación de la naturaleza, no hay salida posible.

Long John Silver Hermano de la Costa