Al sur de la Provincia del Huila, aproximadamente a 300 kilómetros de su capital Neiva, tierra cálida y húmeda, se encuentra San Agustín. Nuestra visita se hizo hace muchísimos años pero sin embargo, consultando los medios disponibles, aún poco se sabe del significado de la gran cantidad de monumentos fúnebres y de otro tipo que en esa región pueden encontrarse. El sitio está compuesto de muchas hectáreas de colinas ondulantes, donde destacan montículos de menor tamaño y que, cuando son excavados, continúan revelando mas tumbas y monumentos. Mucho del material excavado se ha ordenado como atracción turística y otros permanecen tal y como fueron hallados.
La cercana Villa de San Agustín es un típico pueblo del interior colombiano, sin mayores atractivos por sí mismo, aunque es permanentemente visitado por locales y extranjeros atraídos por la arqueología y otras atracciones del entorno. La vista a la entrada del lugar anticipa la temática y la cantidad de esculturas que componen el sitio. A pesar del dominio extraordinario del tallado de la piedra, es extraño que no exista ninguna construcción habitable de ese material. Solamente rastros de pequeñas habitaciones construídas de madera y paja de las cuales quedan solamente trozos de palo enterrados.
Ya en el ingreso llama la atención la variedad de estilos y tipos de tallado de las esculturas. Aún para quienes no tenemos una formación cultural específica sobre las culturas precolombinas de la región, las diferencias son muy definidas. Se propone al visitante un recorrido por el Paseo de las Estatuas, un circuito en el que se han colocado los monumentos en su entorno selvático natural, entre bananeros y vegetación nativa. Allí la variedad es muy grande y cada una difiere de la otra en temática y calidad del trabajo. Destacan el símbolo de la provincia con un águila matando una serpiente, otra en la que se ve a un sacerdore inhalando cenizas de coca y otra de un sacrificio de un niño por parte también de un sacerdote.