En el siglo XVI, a raíz de la enemistad de Carlos V con Francia, aparecieron por Canarias varios corsarios protestantes franceses. El primero de ellos será el hugonote Francois Le Clerc. Originario de Normandía, era reconocido por su gran liderazgo, coraje y fiereza. Justamente, a causa de este temperamento, pues siempre era el primero en abordar la nave de sus víctimas, y en una sangrienta batalla contra las fuerzas inglesas en las cercanía de las Islas de Guernsey, en el año 1549, LeClerc resultó gravemente herido. De resultas de esto, perdió una pierna y quedando con un brazo severamente afectado. A partir de este episodio fué apodado "Jambe de Bois" (Pata de Palo en francés. Ante esta situación cualquiera hubiese retrocedido, pero LeClerc aumentó su fiereza y continuó combatiendo, a pesar de su disminución física, LeClerc arreció en sus fechorías contra barcos ingleses y españoles, se asocia con los piratas, también franceses, Jacques de Sores y Rocque de Roverbal conocido por los españoles como Roberto de Baal, llegando a comandar una flotilla de siete barcos piratas y tres barcos de guerra.

Atacó puertos de La Hispaniola y Puerto Rico. Atraído por las riquezas de la ciudad, intentó saquear e incendiar Santa Cruz de La Palma el 31 de Julio de 1553. El saqueo fué impedido por el Capitán Baltasar Baltasar Martín que defendió la ciudad y terminó expulsando a los corsarios con las manos vacías. Sin embargo no pudo evitar su incendio, aunque obligando a los franceses a embarcar a riesgo de, además de perder el botín del saqueo, tenían sus vidas en serio riesgo. Santa Cruz de a Palma era el tercer puerto del Imperio Español en aquella época. Desde el año 2014 y conmemorando la derrota de Jambe de Bois, la ciudad celebra el Día del Corsario. El Ayuntamiento prepara presentaciones de gran realismo y emula los combates que tuvieron lugar en cinco puntos diferentes de la ciudad. Su flota arrasó San Germán en Puerto Rico y metódicamente saqueó todos los puertos de la Hispaniola.

Su flota arrasó San Germán en Puerto Rico y metódicamente saqueó todos los puertos de la Hispaniola. En su regreso a Europa obtuvo un enorme botín de la captura de un navío Genovés, cerca de Palma de Gran Canaria. En su retorno a las Indias, con ocho barcos y trescientos soldados, capturó Santiago de Cuba, reteniendola por un mes y obteniendo un botín de 80.000 pesos.

En Abril de 1562, durante la rebelión de las ciudades Normandas **, se despacharon tropas que ocuparon Le Havre hasta Junio de 1563. LeClerc participó de la invasión combatiendo a la Armada Francesa. Habiéndole sido negada una importante pensión que solicitase a la Reina Isabel I, zarpó hacia las Azores. Allí hizo honor a su leyenda de bravura y coraje atacando las rutas de los barcos españoles. En uno de esos abordajes LeClerc, ya físicamente disminuído pierde pie y encuentra la muerte, sospechándose de que fué asesinado por uno de sus propios camaradas piratas.

** Curiosa y coincidente casualidad, cientos de años después durante la invasión aliada a Normandía, se destacó por su valentía y don de mando un General francés Philippe LeClerc.