Ante el silencio cómplice de la coalición de gobierno, con alguna honrosa excepción, de la firmante oposición cipaya y de la mayoría del silencioso espectro sindical, en Finlandia se alza una voz de protesta solicitando se enfoque el contrato UPM2 desde el punto de vista de la afectación que produce a derechos humanos, económicos, sociales y culturales de los habitantes de la República Oriental del Uruguay.
New Wind Association, Economic Justice Action Group of Friends of the Earth y Emmaus Aurinkotehdas, tres organizaciones sociales de Finlandia, elevaron hoy al Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales de Naciones Unidas una denuncia sobre los impactos de la nueva inversión de UPM en Uruguay y la responsabilidad de Finlandia de asegurar y controlar el respeto por esa empresa de los derechos humanos económicos, sociales y culturales de la población de este país.
«Como UPM es una corporación transnacional en la que están involucrados intereses públicos y privados cruciales de Finlandia, los impactos en los derechos humanos de la mega inversión de UPM en la producción de celulosa en Uruguay son un ejemplo de condiciones con respecto a las cuales Finlandia es responsable de desarrollar un marco para garantizar que no descuida sus obligaciones», afirma la denuncia.
«Toda persona tiene derecho a un orden social e internacional en el que los derechos […] puedan realizarse plenamente», recuerdan las organizaciones citando la Declaración de Derechos Humanos de la ONU. Y agregan que «todos los órganos de la sociedad» deberán «promover el respeto de estos derechos y libertades»,así como adoptar las medidas nacionales e internacionales para asegurar su reconocimiento.
«Uruguay y la corporación trasnacional UPM acordaron en esta su inversión común que Uruguay debía primero hacerse cargo de construir el ferrocarril, la terminal portuaria y las obras de infraestructura, así como introducir cambios en la educación, las leyes y las condiciones laborales del país para atender los negocios de UPM. y solo si UPM consideraba que eran idóneos decidiría realizar su inversión.
Es increíble que los uruguayos hayamos sido sometidos a semejantes condiciones dignas de un colonialismo del Siglo XIX y que sea necesario que se alce una voz en el propio país de procedencia de estos pìratas internacionales que medran a expensas de nuestros recursos naturales, que nos afectan ambiental y financieramente, y que quienes deban hacerce cargo de nuestra protección escondan la cabeza como el avestruz mientras que por detrás circulan oscuras transacciones.
 

Long John Silver

Hermano de la Costa