La "Magenta" llegó al puerto de Montevideo en octubre de 1865 y permaneció hasta el 2 de enero de 1866 trayendo a su bordo al naturalista Enrico Hillyer Giglioli quien se encontraba dando la vuelta al mundo en un viaje de investigación patrocinado por el Museo Zoológico Real de Florencia. En 1868, arribaron a Montevideo la pirofragata a ruedas "Guiscardo" procedente de de La Spezia y la pirocorveta Etna" de Gibraltar, ambas naves se encontraron en el Atlántico y navegaron en conserva arribando en octubre de ese año a la estación Naval,  estos buques traían una escuadra de marines con la misión de sumarse a los buques que ya se encontraban en Montevideo y permanecieron fondeadas y en misiones de patrulla regresando a La Spezia en 1872. A bordo de la "Etna" venia embarcado el oficial de marina Nicolás Dodero quien seria en el futuro un reconocido armador de barcos. 
Dodero había intervenido en la guerra entre Prusia y el imperio Austro Húngaro y ya había estado en Montevideo con anterioridad revistando como guardiamarina cuando la cañonera la "Veloce" amarró en el puerto de Montevideo en 1863,  Luego de su gira en la "Etna" regresó a Génova y al cabo de muchos años se instaló en el Río de la Plata para fundar una de las compañías mas grandes de navegación fluvial.
Entre los años 1825 y 1900, el flujo migratorio de italianos que viajaron a Sudamérica para radicarse ascendió a cuatro millones de personas.  Italia siempre consideró esta situación como un instrumento por el cual, argumentando la protección de los intereses económicos y financieros de sus compatriotas emigrados, se valió de determinadas acciones para demostrar mediante la presión su novel poderío naval.
A mediados de 1862 y a menos de un año de proclamada la unidad italiana llega a Montevideo  Raffaele Ulisee Barbolani  para hacerse cargo de la representación diplomática de Italia en el Río de la Plata. Barbolani  aprovechó la presencia de la corbeta de guerra italiana "Iride" de 572 toneladas y armada con 24 piezas de 18  en el puerto de Montevideo para gestionar la creación de un protectorado italiano como garantía de la neutralidad uruguaya y el cobro de los daños causados a los italianos durante la Guerra Grande.

A fines de 1863 algunas escaramuzas fluviales y acusaciones de Uruguay denunciando la complicidad porteña con los revolucionarios y temiendo una acción armada desde Buenos Aires a Montevideo el cónsul Barbolani escribe un informe donde en una de sus partes dice textualmente: "Cada vez son mas vivas e incesantes las instancias que me son dirigidas para que el Real Gobierno se decida abiertamente a intervenid para dar la paz a este desgraciado país."Luego de ocurridos los sucesos de la batalla de Sauce, Battista Raffo, Ministro de Asuntos Exteriores del Reino de Italia, horrorizado por los sucesos de la batalla que se desarrolló en medio de una verdadera carnicería, solicitó la urgencia de una intervención armada "...bajo la forma de una importante demostración de fuerzas italianas en la rada de Montevideo..."