Hoy, primer día del mes de Julio, cada colectividad política ha emitido su opinión con respecto a quienes integrarán los órganos de dirección de sus respectivos partidos. Han quedado atrás, temporalmente, los discursos y la exposición de virtudes propias y defectos ajenos.
Los temas sobre los que cada candidato hizo énfasis refirieron mayoritariamente a la economía, la educación, la seguridad y el trabajo. Sin lugar a dudas, temas que inquietan a todo el pueblo uruguayo.
Lamentablemente, la explicable angustia de la población, sumada a la indiferencia de la clase política en general, relegó a segundo plano uno de los temas sobre los cuales hemos dedicado unos cuantos editoriales : UPM2.
El gobierno, quizás aprovechando el clima electoral interno, ha dado pasos importantes para cumplir con las exigencias de la multinacional, adjudicando e iniciando trabajos tales como el Tren de UPM, el viaducto en la rambla y desvío de fondos hacia la financiacvión de las obras de infraestructura demandadas por UPM como condición previa a la instalación de su segunda planta.
Hasta ahora, la clase política en general, ha hecho oídos sordos al llamado de atención que un importante grupo de ciudadanos ha hecho sobre el tema. La fría recepción que la Comisión de Constitución y Códigos hizo a la delegación del movimiento UPM2 NO, fué la prueba fehaciente de que su interés estaba focalizado en las internas partidarias.
Sin embargo, el movimiento ha logrado que la temática ambiental, financiera y de soberanía pase al dominio público y, día a día, destaque en los medios.
Quienes tenemos fe en nuestro sistema democrático y en la necesidad de salvaguardar los recursos financieros y ambientales del Uruguay mantenemos firme la esperanza de que, pasado el hito eleccionario, los partidos políticos de oposición tomen partido con nuestra causa y emprendan acciones de información a sus colectividades.
Sin esta reacción, continuarán siendo cómplices de la entrega de nuestros recursos, nuestro territorio, nuestras finanzas y nuestra soberanía a una multinacional que se llevará todo dejándonos una cifra de PBI, válida solamente en el papel. Esto servirá solo para acrecentar nuestra deuda externa con organismos de crédito internacional y comprometer el futuro de varias generaciones.
 

Long John Silver

Hermano de la Costa