PIRATAS
"No hay historia de piratas que tenga un final feliz", canta Joan Manuel Serrat Al menos no lo hubo en Mexico para los piratas ingleses que el 16 de Setiembre de 1568 desembarcaron en Veracruz, en las costas del Golfo de Mexico. Eran seis barcos ingleses (Jesus of Lubeck, Minion, William and John, Judith, Angel y Swallow) que llegaron al Puerto de San Juan de Ulúa comandados por los famosos piratas John Hawkins y su sobrino Francis Drake.
El Pirata Hawkins
El Pirata Drake
Este tercer viaje tuvo un final inesperado para ambos aventureros en la Batalla de San Juan de Ulúa llevada a cbo la noche del 23 de Setiembre del mismo año.
La batalla en sí tuvo la repercusión de agudizar mas los conflictos políticos y diplomáticos entre los reinos de España e Inglaterra en las décadas subsiguientes. Sin embargo, Hawkins extrajo de esta experiencia un saldo positivo e hizo que se dedicara su trabajo a mejorar las condiciones de navegación de los barcos ingleses haciéndolos mas livianas, rápidas y funcionales.
Días antes del arribo de los ingleses al puerto de Veracruz, una flotilla española al mando de Francisco Luján estaba ya fondeada allí. Al llegar a puerto, los ingleses lo hicieron amparados en un acuerdo ente ellos y el Virrey Martín Enriquez de Almansa, protegiendo personal español capturado por los ingleses. Es aquí que el Virrey urdió la traición. Consideraba que "las condiciones impuestas por Hawkins para arribar al puerto de San Juan de Ulúa constituían una actitud insolente para la Corona española, tanto por la falta de respeto a su investidura como representante de Felipe II, como por la ilegalidad expuesta con su presencia y su conducta".
De acuerdo con el Virrey, Luján inició el ataque a las naves de Hawkins y Drake. Esto condujo a la captura o hundimiento de cuatro barcos y a la muerte de 500 marineros. También, a la captura de las mercancías de Hawkins y Drake, que solo después de muchas penalidades lograron regresar a Inglaterra a bordo del Judith, al mando de Drake, llevando parte del botín que hasta allí habían logrado los ingleses. Otro navío, el Minion, escapó con un grupo de sobrevivientes pero que debió recalar en el Puerto de Pánuco, hoy Tampico, pues no tenía víveres suficientes para regresar a Inglaterra.
Allí fueron hechos prisioneros y se les impuso diversas tareas de castigo. Cumplidas sus codenas se les permitió trasladarse, pero fueron detenidos por la Santa Inquisición y acusados de herejes. Muchos salvaron su vida tras azotes y añosa en galera, pero otros como George Ribley y el francés Marin Cornu fueron sentenciados a ser ahorcados y quemados en la hoguera.