Diversos estudios indican que el problema crece de manera exponencial. Una investigación de cinco años sobre fumareles, unas aves marinas del Mar del Norte, descubrió que el 95% de los ejemplares tenía residuos plásticos en el estómago. Los expertos recuerdan la bioacumulación de estas sustancias en el organismo de los seres vivos a lo largo de la cadena alimenticia. Algunas de las sustancias añadidas a los plásticos, como los ftalatos son muy tóxicas. Las consecuencias para la salud podrían ser muy graves: la contaminación sería cada vez mayor en los alimentos procedentes del mar.
Esta animación hace un llamado a la urgente necesidad de toma de conciencia de lo que significa el plástico en nuestra vida diaria y como, sea por ignorancia o por desidia, nos estamos encerrando en un círculo de contaminación nefasto para la vida en los océanos y por ende en toda la vida del planeta.
Para 2050 habrá más plásticos que peces en los océanos a menos que la gente deje de utilizar artículos de un solo uso elaborados con este material, como las bolsas y las botellas. La Conferencia de los Océanos convocada el mes pasado hizo un llamado para que se tomen medidas internacionales para proteger los océanos, los mares y los recursos marinos.
La iniciativa insta a los gobiernos a aprobar políticas de reducción de plásticos, urge a las industrias a disminuir los empaques que utilizan este material y a rediseñar productos y llama a la gente a cambiar sus hábitos. Durante el encuentro, Indonesia se comprometió a eliminar su basura marina en un 70 por ciento para 2025; Uruguay anunció que impondrá impuestos a las bolsas plásticas de un solo uso y Kenya acordó eliminarlas por completo.
La campaña #Mareslimpios ya ha logrado importantes victorias para los océanos, pero el trabajo está lejos de terminar. Para 2022, se pretende alcanzar la prohibición global de las microperlas en los productos de cuidado personal y los cosméticos, y una drástica reducción en la producción y uso de plástico de un solo uso.