La Historia de la humanidad abunda en actos heroicos. En guerras, catástrofes o situaciones extremas han surgido variedad de personajes cuya memoria perdura a través del tiempo.
Este período obscuro que estamos viviendo también ha revelado conductas heroicas plenas de empatía y sacrificio anónimo por el prójimo. El brillante científico, el humilde personal de servicio, el trabajador que roba tiempo al descanso para ayudar a quienes atraviesan dificultades para alimentar a su familia y otros que en tareas solidarias dan mucho, sin esperar reconocimiento.
El fenómeno Covid-19, con su carácter mundial, ha generado muchos mas héroes que cualquier otro evento histórico pero, paradójicamente la memoria de su heroicidad permanecerá en el anonimato.
No serán recordados con estatuas, bustos o placas en las plazas, en las que nombres y apellidos hacen parte de la historia. Sus nombres vivirán en la memoria de aquellos a quienes tendieron la mano alentándolos a luchar por sus vidas.
Rendir tributo a cada uno de estos héroes anónimos es imposible, pero no por ello sus actos son menos meritorios, y aún quizás mas importantes, que los de aquellos que nos contemplan desde el bronce.
La memoria de los hombres es frágil, y la gratitud una de las virtudes que no suele adornar a la mayoría de nosotros pero, desde esta pequeña pero pretenciosa página, quiero rendir homenaje a quienes han custodiado mi salud, la de mi familia, la de mi ciudad, la de mi país y la del mundo entero.
Gracias una y mil veces.
  Long John Silver Hermano de la Costa