Dos Espías Portugueses al Lejano Oriente
Nuestro frecuente y valioso colaborador, Juan Antonio Varese, nos acerca la primera parte de esta nota, sin dudas fruto de sus incansables investigaciones históricas.
Mientras los marinos portugueses avanzaban en sus descubrimientos sobre la costa occidental de Africa en busca de la tierra de las Especias, un indefinido lugar del mundo ubicado en los lejanos confines del Oriente  (la India según los comentarios y suposiciones), tierra de mitos legendarios y fabulosos reinos de lujos insondables- el Rey Joao II  decidió enviar dos exploradores portugueses para averiguar y espiar por tierra la ruta hacia los lugares indicado
Los dos enviados tenían que hacer el recorrido por mar, tierra y mar, disfrazados con vestimentas árabes, averiguar lugares y costumbres, registrar todo en la memoria y regresar a Lisboa para informar al rey de manera presencial sobre lo averiguado. Sabían de donde partían, -la floreciente Lisboa del año 1487-, pero no el lugar donde llegarían. Debían pasar por Egipto, y de allí continuar hasta el Mar Rojo, dominado por los musulmanes. Y a partir de entonces internarse en ardientes desiertos y el mar de Simbad el Marino, mal conocido por los europeos y de nombres cada vez más difusos, donde correrían peligros y arriesgaran la vida en cada encuentro.
El punto donde debían llegar y donde extremar sus observaciones era un puerto en la India a donde llegaban las especias por barco desde las islas Molucas; y de donde volvían a partir en rutas marítimas o caravanas de camellos rumbo al Mediterráneo. Según las referencias llevaba el sugestino nombre de Kozhikode (malayalam: കോഴിക്കോട്), también llamada Calicut o Kalicut. La distancia aproximada entre Lisboa y la actual Calicut, en el estado de Kerala, el sur de la India, se calcula hoy en 8500 kilometros en línea recta, distancia que en aviones modernos es posible cubrir en poco mas de 9 horas: empero, a fines del siglo XV en los medios de transporte y con las precauciones que debían mantener, recorriéndola a pie, caballo, en barco a través del Mediterráneo, el Nilo, el Mar Rojo y el casi desconocido océano Indico, les demoraría entre uno y dos años.