Por lo que en aquellos tiempos era una aventura reservada para audaces, por no decir insensatos, aventureros. Había que disfrazarse, atravesar nada menos que la tierra más sagrada de los musulmanes y pasar por la Arabia donde se encontraban los lugares sagrados de La Meca y Medina. Estaba absolutamente prohibida la visita de los no musulmanes por lo que suponemos las precauciones tomadas por ambos portugueses para pasar inadvertidos haciendo abluciones frente a la Kaaba.
Además de espías había que ser finos observadores, interesarse en el comercio, comprar y vender mercaderias, hasta averiguar el centro y medios de distribución de las especias y regresar para contarlo.
Pero esto no era todo. La ambición de Joao II iba más allá y pretendía, además de ubicar el lugar de procedencia de las especias (tarea encomendada directamente a Pero) que llegaran hasta el reino del Preste Juan, un poderoso rey cristiano tan sacerdote como guerrero, que se suponía reinaba sobre un gran territorio, pero rodeado y amenazado por pueblos musulmanes deseosos de aniquilarlo. Se imaginaba que era descendiente de los Reyes Magos y que podrían tener parentesco milenario con dinastías europeas. El rey era a la vez sacerdote y guerrero y se hablaban maravillas de su valor en leyendas enriquecidas por los siglos.
Su reino era imaginado como otro de los tantos reinos perdidos desde tiempos bíblicos y prebíblicos, como los de Ofir, el de la Reina de Saba, etc. Un reino de blancos cristianos perdidos en el Africa negra o, tal vez, en el Asia islamizada.
Sería importante trabar contacto con dicho rey, llevarle saludos de Joao de Portugal para intentar una alianza y atacar en conjunto a los musulmanes, que tanto estaban amenazando a Europa, tarea que había encomendado a Alfonso de Paiva. El viaje debían hacerlo juntos pero llegado a cierto punto deberían bifurcar sus caminos, abrir los ojos y averiguar lo mayor posible. El rey Joao II cifraba muchas esperanzas en ambos hombres, hábiles diplomáticos y conocedores del idioma árabe.
Tal esta primera entrega de lo acontecido en uno de los viajes de exploración del Lejano Oriente, conjugando los intereses económicos y de conocimiento de otras civilizaciones no europeas.