El Ultimo Caballero Andante
Al día de hoy, la noble raza de los caballeros andantes ha desaparecido. El último de su especie abandonó este mundo en 1945. Se llamaba Josef Menčík. Este émulo de Don Quijote era un gran admirador de la historia medieval. Llamarlo loco sería una falsa valoración de su espíritu, pues su finalidad vital era revivir las virtudes caballerescas, ausentes en el mundo moderno.
En el año 1911, una parte de la Fortaleza de Dobrš fue destruída por un incendio. Josef Menčík adquirió la propiedad de la familia Schwarzenberg e inció la reconstrucción. Congregó allí una importante colección de elemenmtos medievales adquiridos en subastas y también en el mercado negro pricipalmente francés. Rechazaba las comodidades modernas. Por ejemplo, utilizaba velas en la iluminación de su castillo y se mantuvo siempre fuera de la red eléctrica. Resultaba simpático a los pobladores de la zona quienes un poco cariñosamente y otros irónicamente le llamaban "El último caballero andante" o "Papá el Loco",
Su nobleza, su generosidad, sentido de hospitalidad y conducta solidaria eran admirados por los habitantes de la zona quienes observaban a Josef en sus largas cabalgatas, vestido como un caballero medieval, recorriendo sus dominios. En sus visitas a la taberna local almorzaba siempre un arenque entero, una gran vaso de ron y, luego de la ingesta, rugía a la manera de un león. Creó su propio escudo de armas el que aún luce en las instalaciones del castillo.
Josef tuvo su momento de gloria cuando en 1938 cargó contra un regimiento blindado alemán, armado solamente con una ballesta. Los alemanes ni siquiera le dispararon un tiro, contentándose con observar como pasaba a su lado. Tomándolo por un desquiciado, o el loco de la región, poco duró su sorpresa. Pasando a su lado, esquivaron al pintoresco agresor y cruzaron la frontera hacia el país vecino en Šumava Bučina, iniciando así la anexión militar de Checoslovaquia.
Vivió en su fortaleza hasta el año 1945, año en que se nacionalizó suizo. Pocos días después, un 19 de Noviembre, con el corazón roto por la desazón del mundo moderno, y a la edad de 75 años, falleció el último caballero andante, Josef Menčík.