El 23 de mayo de 1939, el submarino USS Squaluspartió del puerto de Portsmouth para realizar su inmersión número 19. A bordo viajaban 5 oficiales, 51 marineros y 3 inspectores civiles.
El USS Squalus debía realizar una inmersión de emergencia a 30 metros navegando en superficie a 16 nudos. A las 8:30 am llego a la zona de prueba, y a las 8:45 comunicó a la base que iniciaba la maniobra. El Comandante Naquin ordenó la inmersión y el USS Squalus comenzó a descender.
El segundo comandante dio la orden de recuperar la posición horizontal. Cuando comenzó a nivelarse surgió la alarma, ya que se inundaba la sala de motores. Mientras la sala se inundaba, todos corrieron hacia la sala de control, pero las puertas estancas, se debieron cerrar y solo 5 lograron llegar.
En un momento el submarino, parecía volver a su forma natural, pero nuevamente se inclinó hacia popa deteniéndose al tocar fondo. Naquin llegó a la conclusión de que la gran válvula de aspiración había quedado abierta, a pesar de que la lámpara de aviso indicaba su cierre. Por tanto, bastaba con que un submarinista saliera del buque y cerrara la toma externa, de manera que luego pudiera bombearse el agua de la sala de motores permitiendo la rápida emersión del submarino.
Pero, de improviso, un cortocircuito provocó un incendio a proa, las luces se apagaron y todos los interruptores quedaron desactivados para impedir que las llamas se propagaran a las otras salas. Se lanzó la baliza de señalización que permitía la unión telefónica y varios cohetes-bengala. El submarino fue rápidamente localizado por su gemelo, el USS Sculpin, pero la comunicación telefónica fallo.
La temperatura en la nave es de 1ºC y la oscuridad solo es rota por las linternas portátiles. En unas pocas horas el USS Squalus se daría por perdido, iniciándose una misión de auxilio de inmediato, por lo que ordenó que todos se tendieran en las literas a fin de economizar fuerzas y oxígeno.
El teniente "Swede" Momsen , al mando del S-1, participaba en las tareas de rescate del S-51. Momsen puso en marcha la construcción de una campana que fuera bajada desde la superficie y fijada a una escotilla de escape del submarino siniestrado permitiendo el rescate de la tripulación. Realizó unos esquemas y los envió a través de la cadena de mando a sus superiores. Momsen participo en el rescate del USS Squalus.
El equipo liderado por Momsen hizo descender a un buzo, que llegó al fondo a menos de un par de metros de la escotilla de emergencia, en la cubierta de proa del USS Squalus.
Limpió la superficie necesaria para fijar la campana de salvamento, de manera que quedara una unión estanca y luego afirmó un cable arriado desde el Falcon. Un equipo de buzos logró abrir la escotilla de emergencia.
En la primera salida fueron salvados siete hombres y al cabo de dos horas se volvió a bajar la campana. Se realizaron 4 viajes para salvar a los 33 supervivientes y un quinto para comprobar que no quedaban supervivientes a bordo. Los primeros 3 viajes se realizaron con éxito, pero luego de 36 horas de estar atrapados, al realizarse el cuarto viaje el cable de ascenso se enredó y no podían subir la campana.
Un buzo bajo para cortar el cable, y lo logró. La campana comenzó a ser subida, pero solo pendía de un cable. Este cable no soporta todo el peso por sí sólo y comienza a ceder.
Antes de perder la cámara deciden hacerla descender de nuevo. Cuatro horas más de confinamiento y ahora en un espacio aún más reducido. Finalmente deciden subir la campana a mano, usando el cable debilitado. Poco a poco la campana es subida hasta llegar a la superficie. A pesar de los esfuerzos por continuar con el rescate los esfuerzos de rescatar al resto fueron inútiles. Solo 33 tripulantes sobrevivieron.