Por causa de la pandemia mundial, todos los países están atravesando terribles situaciones desde el punto de vista humano, con decenas de miles de muertos y con consecuencias económicas desastrosas. Esto afectará a las poblaciones mas desprotegidas, donde los recursos del estado no son suficientes para asistir y socorrer a sus habitantes. Los países del primer mundo cuentan con recursos como para sostener a sus poblaciones, pero mas temprano que tarde sus habitantes deberán pagar la inversión en asistencia ue han hecho sus gobiernos.
VIRUS
Dentro de lo trágico de la situación mundial se está produciendo un fenómeno que por fuerza debe llamarnos a reflexión. Las calles de la ciudades, las que los humanos por fuerza mayor hemos abandonado, se ven ahora visitados por la fauna local, recuperando su soberanía sobre los territorios que les confiscamos para construir nuestras ciudades.
Vemos entonces jabalíes por las calles de Milán, carpinchos en San Isidro, cisnes en Venecia, osos en Washington, lobos en Calais, flamencos en las fuentes de Hyde Park y ciervos en los verdes urbanos de Viena. Aguas contaminadas que eran incapaces de albergar vida, al registrarse un cambio en la forma de vida de las ciudades, se pueblan nuevamente de las especies que antes medraban en ellas.
Un antiguo aforismo japonés se refiere a las crisis como generadoras de oportunidades. Entonces, donde está la oportunidad que esta crisis debe generar, de acuerdo a la milenaria sapiencia nipona ?
Se hace evidente que somos la causa del deterioro del medio ambiente, de la desaparición de las especies animales y vegetales y en fin, de la degradación ambiental en general, es causada por el hombre y sus hábitos de vida.
Aunque se siga negando, esta situación trae a un primer plano la necesidad de cambios, de conducirnos en el futuro con respeto por aire, agua, flora y fauna que son el basamento de la vida en la tierra, no solamente de plantas y animales sino de la propia raza humana. Y es aquí donde surge la imprescindible oportunidad.
Las esperanzas son pocas. Las grandes potencias son las mayores enemigas de un cambio positivo. Sin sus industrias contaminantes pierden su prevalencia en la política y la economía mundial. Su inconsciente avaricia de poder económico y político producen la aniquilación del entorno natural, amén de la contaminación cultural que nos lleva a pretender emular su consumismo irresponsable convirtiéndonos en ridículos y subdesarrollados émulos de su estilo de vida.
Afortunadamente en muchos de nosotros queda la determinación de modificar nuestra forma de vivir y consumir, pero queda la pregunta : Quienes nos rodean, quienes nos gobiernan y quienes gobiernan el mundo, estarán dispuestos al cambio ?
 

Long John Silver

Hermano de la Costa