En las primeras horas de ese día, a unas ochenta millas del Cabo Finisterre, la Corbeta Nautilus se encontraba luchando contra un fuerte temporal. La dificultad en el manejo del velamen, en vista de los fuertes vientos, puso en riesgo la estabilidad de la embarcación y se hizo necesario apelar al recurso extremo se trepar por las jarcias y, a fuerza de cuchillo evitar que cargasen viento.Tres voluntaruios se prestaron a la faena : Los Cabos Saleta y Blanco y el marinero López.
Pese a las extremas dificultades que representaban las condiciones del tiempo, con un barco que no paraba de dar bandazos, rolar y cabecear, los tres intrépidos tripulantes lograron su objetivo.
En ese momento, la tripulación de la Corbeta Nautilus contaba con una tripulación de mas de 400 hombres, cuyas vidas se salvaron gracias a la heroica acción de los tres héroes. Una vez en puerto, el Comandante de la nave informa de los hechos al Estado Mayor de la Armada quien a su vez lo transmite al Consejo de Ministros, proponiendo a los tres marineros a la Cruz Laureada de San Fernando, condecoración concedida luego del juicio correspondiente.
En su viaje de circunnavegación del globo, la Corbeta Nautilus visiyó muchos puertos de nuestra América. El 7 de Diciembre de 1893 zarpa desde el puerto de Valparaíso hacia Montevideo. Dobla el Cabo de Hornos el día 28 del mismo mes y permanece entre los puertos de Montevideo y Buenos Aires hasta el 14 de Febrero de 1894 cuando zarpà con destino a Puerto Rico. Los detalles de toda la singladura los detalla el Capitán Villaamil en su libro "Viaje de Circunnavegación de la Corbeta Nautilus".