La Aventura del Marino Alexander Selkirk
Tomamos como base para esta nota la reseña de la historia del Marino Alejandro Selkirk escrita para Facebook por el historiador Escribano Juan Antonio Varese. La aventura del marino inspiró el relato sobre las peripecias de Robinson Crusoe, escrito por Daniel Defoe
En 1574, el navegante español Juan Fernández descubre en el Océano Pacífico dos islas pertenecientes a un archipiélago situado a 360 millas de la costa chilena y que hoy lleva su nombre. Las bautizó como Santa Clara y Santa Cecilia, hoy conocida como la Isla de Robinson Crusoe.
Tras infructuosos intentos de colonización realizados por Juan Fernández y luego por los jesuitas, este conjunto de islas se convirtió durante los siglos XVII y XVIII en refugio de piratas y corsarios, principalmente ingleses y franceses, quienes supuestamente dejaron allí sus tesoros. Sin embargo, y hasta nuestros días, el archipiélago y especialmente la isla Santa Cecilia se han hecho famosos pues allí encontró inspiración el mencionado escritor para su novela Robinson Crusoe, narrando las vicisitudes del marino Alexander Selkirk.
Las desventuras de Selkirk, nativo del pueblito escocés de pescadores Lower Largo, comenzaron cuando el 11 de Setiembre de 1703 se unió a la expedición corsaria del Capitán Thomas Stradling a bordo del buque Cinque Ports. En octubre de 1704 el barco tocó el archipiélago. Allí, el marino discutió con el capitán sobre que la nave necesitaba una buena reparación antes de continuar el viaje. El capitán lo castigó y lo abandonó en la isla, provisto de un fusil, una Biblia, un hacha, sus ropas, algo de pólvora y algunos utensilios para vivir. Allí permaneció durante cinco años. Poco después el Cinque Ports naufragó en medio de un fuerte temporal, dando la razón a Selkirk.