La Secuencia Fibonacci
Esto está dirigido a muchos de nosotros para quienes el título Secuencia de Fibonacci es solo una curiosidad. Según Guy Murchie : "Resulta ser la clave para entender cómo diseña la naturaleza. Es una parte de la misma música omnipresente de las esferas que construye la armonía en átomos, moléculas, cristales, conchas, soles y galaxias y hace cantar al Universo".
Esta sucesión fue descrita en Europa por Leonardo de Pisa, matemático italiano del Siglo XIII también conocido como Fibonacci. Tiene numerosas aplicaciones en ciencias computacionales y matemáticas.
Mucho mas allá de una simple curiosidad, la secuencia está presente por todas partes. Aparece en configuraciones biológicas, como por ejemplo en las ramas de los árboles, en la disposición de las hojas en el tallo, en las flores de alcachofas y girasoles y, en las inflorescencias del brécol romanesco, en la configuración de las piñas de las coníferas, en la reproducción de los conejos y en cómo el ADN codifica el crecimiento de formas orgánicas complejas. De igual manera, se encuentra en la estructura espiral del caparazón de algunos moluscos, como el Nautilus.
Recientemente, un análisis histórico-matemático acerca del contexto de Leonardo de Pisa y la proximidad de la ciudad de Bejaia, una importante exportadora de cera en los tiempos de Leonardo (de la cual proviene el nombre en francés de esta ciudad, Bougie, que significa «vela»), ha sugerido que fueron los criadores de abejas de Bejaia y el conocimiento de la ascendencia de las abejas lo que inspiró los números de Fibonacci. Los machos de una colmena de abejas tienen un árbol genealógico que cumple con esta sucesión.
Un zángano (1), el macho de la abeja, no tiene padre, pero sí que tiene una madre (1, 1), dos abuelos, que son los padres de la reina (1, 1, 2), tres bisabuelos, ya que el padre de la reina no tiene padre (1, 1, 2, 3), cinco tatarabuelos (1, 1, 2, 3, 5), ocho trastatarabuelos (1, 1, 2, 3, 5, 8) y así sucesivamente, cumpliendo con la sucesión de Fibonacci.
Se ha utilizado incluso en películas y novelas de ficción tales como el Código Da Vinci y también es mencionada en la novela Rama II, de Arthur C. Clarke, cuando el personaje Michael O'toole la describe como una referencia para memorizar una larga clave secreta, principalmente por su facilidad de ser extrapolada. Sin embargo y poniéndonos serios, esta secuencia está intrínsecamente relacionada con las maravillosas proporciones de la Naturaleza.