Desde que la Tierra se consideraba plana

y los Mares poblados de monstruos,

el Hombre creó y mantuvo muchas

Supersticiones, muy respetadas a bordo.

Como todos sabemos, en el mundo de la navegación las supersticiones son muchas y de naturaleza muy variada. Originadas en tradiciones y creencias, algunas se han perdido en el camino. Varían en función de los países de origen de la nave, barco y la tripulación.
Una superstición que se hizo universal, es justamente la que se refiere a la prohibición de llevar un paraguas a bordo. Esto parece ser un dogma aceptado en todas las marinas del mundo, pero cuál es el origen de esta creencia, aun no se conoce.
A bordo está prohibido pronunciar el nombre de cualquier roedor. En los tiempos en los cuales se llevaban a bordo animales para alimento, se descubrió que a los conejos les gustaba roer cabos y maderamen del barco, provocando grandes daños en la dotación de las naves..
Hoy en día es una creencia perdida en el Mediterráneo, pero en Inglaterra ersiste aun, a bordo de barcos con mando tradicionalista ola prohibición de embarcar bananas y, en algunos casos,preparar cualquier alimentoque lo contenga. Esto se origina en que el exceso de maduración produce gas metano, tóxico y explosivo al acumularse en las sentinas
Cambiar el nombre de un barco está en la lista de sucesos que acarrean desgracia a los y navegantes y sus naves. Según se creea, su nombre ligado al alma del buque y se registra por parte de Neptuno, quien al no reconocerlo por su nombre original puede someterlo a terribles castigos o quitarle su protección en mares tempestuosos.
Para el caso del cambio de nombre, circunstacia muy frecuente, existen una serie de ritos y maniobras para hacer válido el rebautizo. Eliminar de la popa el nombre original de manera que por ningún motivo podría resurgir, y eliminar del borde cualquier referencia, desembarcando y destruyendo llavero, placas, almohadas, sábanas y mantas, platos y tazas y cualquier otra cosa que tenga impreso el antiguo nombre.
Otra opción es hacer la ruta y luego cortar la misma siete veces. La tradición francesa es más rígida. Admite que el cambio se pueda hacer, pero sólo el 15 de agosto, cuando se tiene que hacer una larga bolina con un par de vueltas, para luego virar por popa, simulando el camino de una serpiente que se muerde la cola.