La mala fama del color verde también hizo parte de las supersticiones a bordo debido a su semejanza con el amenazador musgo verde que, descubierto en maderamen, herrajes o comida hacía prever malos momentos lejos de tierra firme. También se atribuye el origen de la "verdefobia" al color con el que llegaban de retorno a puerto los cuerpos de los oficiales fallecidos a bordo. Esta superstición no afectó a Sir Francis Chichester quien, en medio de su travesía, el día de su cumpleaños se vistió con un frac verde, a bordo del famoso Gipsy Moth.
La ceremonia de botadura de un barco fue siempre acompañada del pedido a los dioses para que protegiesen siempre la nave y sus tripulantes. Inicialmente el rito consistía en sacrificio de animales y el regado de su sangre en la proa de la nave. Esto evitaría males como tormentas y monstruos marinos. Posteriormente la sangre fue sustituída por verter vino de copa en la proa del barco, la rotura de la botella y arrojar la copa a los asistentes. Esto complicaba mucho las cosas y finalmente el rito evolucionó a la actual y característica rotura de la botella de champagne.
Silbar a bordo del buque implicaba el riesgo de despertar los malos vientos y complicar la navegación. En apariencia es una superstición vinculada con la eventual presencia de serpientes a bordo de barcos cargueros. Personalmente me sucedió con un pescador de Portezuelo, el Viejo Pedro, con quien hice algunas changas allá por los sesenta. El primer día que embarqué con el, aburrido por la espera de carga del trasmallo, me puse a silbar. Me sorprendió la furia con la que me recriminó y amenzaó con despedirme como tripulante por grave ofensa a la mar y a su barca.
Pero no todas las supersticiones (aunque la mayoría) son portadoras de malos augurios. Por ejemplo hay animales como el gato que son bienvenidos a bordo como porta fortuna. Su habilidad para mantener el barco limpio de roedores es una de las facetas, pero la mas notable es su resiliencia y habilidad para sobrevivir. Se cuenta que el gato del buque de guerra alemán Bismarck sobrevivió a su hundimiento. Fue luego adoptado por la tripulación inglesa que lo rescató y sobrevivió de nuevo cuando hundieron el barco inglés al cabo de un tiempo. A partir de entonces, el gato fue trasladado a un destacamento terrestre de la Royal Navy.
Pero el primer puesto en amuletos poderosos es un tanto insólito. Una prenda interior femenina, colgando en lo mas alto del mástil, tiene el poder de conjurar las peores tormentas. A propósito de esto, vale el testimonio del comandante del barco Drummond, Capitán Daniel Macedo Jara, quien aseveró a los medios de prensa que su tripulación una vez utilizó este recurso y en cuestión de horas la tormenta se disipó. Ver para creer dirán los escépticos, pero que mas valioso que el testimonio de un Capitán de barco en apuros ? Supersticiones o hechos reales ? Muchos no creemos en brujas y brujerías, pero que las hay las hay.