A pesar de vivir, como todo uruguayo, inmerso en los avatares de la política, este editorial ha evitado siempre opiniones político partidarias que puedan mostrar tendencias no compartidas por sus lectores.
Sin embargo, en estos últimos años la política se ha ocupado de un tema que nos importa mucho y que además tenemos la certeza importa a todos nuestros lectores, mas allá de su posición o ideología : La afectación del medio ambiente y los daños a la ecología del país.
La funesta Ley de Riego, permitiendo el represamiento de corrientes de agua por parte de particulares, no es otra cosa que la privatización de ese recurso, en total colisión con las disposiciones constitucionales que califican el agua como un Derecho Humano inalienable.
Que decir del Proyecto Pesquero de Punta Yeguas ? Cederemos tierras, soberanía en nuestras aguas jurisdiccionales y patente de corso para explotación ilegal de especies de nuestra aguas territoriales, amén de constituirse en una base de sobreexplotación pirata de las especies del Atlántico Sur, y eventualmente de las que viven en aguas soberanas de países vecinos
La entrega de soberanía sobre nuestras aguas y el incremento de la contaminación que traerá aparejado el proyecto UPM2 son inexplicables para un país que tiene como marca país la de "Uruguay Natural". El retroceso en las intenciones de revisión de los términos del contrato, manejado por el actual gobierno en su campaña electoral, agrega una frustración para quienes creímos en las buenas intenciones del gobierno entrante.
La recalificación a mansalva de tierras productivas para servir a los intereses de las empresa forestales latifundistas ha acorralado el habitat de nuestras especies nativas e incrementará también el éxodo de la población campesina hacia la miseria de las ciudades. Hemos llegado al punto de ver nuestras atracciones turísticas amenazadas por la voracidad de los consorcios sojeros, causando la proliferación de microorganismos que amenazan la vida de humanos y haciendas.
El absoluto descontrol del uso de pesticidas y agroquímicos, vertidos sobre tierras y zonas habitadas se está cobrando sus víctimas con el aumento de enfermedades respiratorias y aumento de cáncer en los uruguayos, que pasaron de ser ciudadanos uruguayos a factor terciario, desestimado por el frenesí de las ganancias agroexplotadoras.
La inoperancia de los organismos de control sobre la calidad del agua que bebemos agrega otro peligro ambiental, consecuencia de lo expresado en el parágrafo anterior. En este caso estos burócratas corruptos e irresponsables atentan, desde una canilla, contra la salud de toda la población.
El cambio de gobierno no ha traído novedades que apunten a una reacción conservacionista, sino todo lo contrario. Se ratifica el contrato UPM2 en todos sus términos y se suman, en la Ley de Urgente Consideración, los Art. 501 y 502, agregados a última hora, en los cuales se subordina la declaración de Zonas Protegidas a la conformidad de los propietarios de la tierra. Nuevamente el interés privado por sobre los bienes naturales de todos los uruguayos.
Negro sobre blanco : No habrá mas zonas protegidas, ni soberanía sobre el agua superficial, subterránea o mar territorial. Solamente mas eucaliptus, menos fauna autóctona y marina, menos granos exportables, mas agroquímicos, suelos agotados por el monocultivo o envenenado por los taninos eucaliptales y la cada vez peor calidad del agua que obligatoriamente beberemos.
No hay argumentos económicos ni jurídicos que puedan justificar este panorama. Los malos gobernantes (Pasados y actuales) han priorizado y priorizan intereses privados por sobre la salud de nuestro país merecen nuestra más ácida crítica. Son quienes han dictado sentencia de muerte al Uruguay Natural.
 

Long John Silver

Hermano de la Costa