El crucero alemán Gneisenau viró y se enfrentó al Carnavon y al Inflexible, a los que luego se les unió el Invincible. El comandante ordenó disparar sobre el Inflexible y sobre el Carnavon. El Inflexible fue alcanzado tres veces sin mayores consecuencias. Éste respondió disparando y destruyendo la maquinaria del Gneisenau. Entonces el capitán ordenó abrir las válvulas y dejar que el buque se hundiera.

Mientras tanto, los cruceros ligeros alemanes continuaron su huida, tal como les ordenó el almirante Von Spee. El Dresden, gracias a sus turbinas, consiguió una gran ventaja y logró alejarse. Sin embargo, el Glasgow y el Cornwall se abalanzaron sobre el Leipzig, más lento, y lo cañonearon ferozmente hasta incendiarlo. Aún en estas condiciones, el Leipzig logró disparar una vez al Glasgow ocasionarle una baja en su tripulación, y acertó al Cornwall tres veces sin ocasionarle daños mayores.
Los británicos se acercaron esperando ver la bandera de rendición del crucero alemán, pero al no divisar nada, reanudaron el fuego e hicieron una carnicería entre los marinos alineados en el alcázar de proa, mientras el barco no terminaba de hundirse. Por fin, sin esperar el símbolo de rendición, los británicos lanzaron sus botes al agua y rescataron a tan solo 18 tripulantes. El Leipzig se hundió tras el rescate del último superviviente.
Por su parte, el Kent persiguió al Nurnberg, que con gran esfuerzo logró alcanzar los 25 nudos, dos más que el Kent. Sin embargo, no lograron mantenerlos, las calderas sobreexigidas debieron parar y se redujo la velocidad. El capitán de navío, Schönberg, ordenó embestir al Kent. Este lo dejó acercarse, y cuando distaban 700 m, cañoneó a mansalva al Nurnberg, que terminó por detenerse, alzar la popa e irse a pique. De una dotación de 322 hombres, solo se salvaron 7. Otto Von Spie, el otro hijo del almirante a bordo del Nurnberg, tampoco sobrevivió.
Tras esto, de la fuerza original alemana solo quedaba a flote el Dresden, que llevaba una considerable ventaja y velocidad y solo pudo contemplar desde lejos la agonía del Nurnberg. Consiguió finalmente escapar, pero fue hundido unos meses más tarde, cuando dos cruceros británicos lo localizaron en aguas chilenas en marzo de 1915.