Aparatos de respiración submarina de ciclo cerrado

La curiosidad humana por conocer e investigar el universo existente bajo la superficie de ríos, mares y océanos llevó a la invención y experimentación de diversos medios de permitir la sobrevivencia del hombre bajo el agua. Escafandras, campanas, compresores, respiradores y Acqua Lungs se han sucedido a través de la historia.
Las investigaciones e invenciones de Jacque Cousteau llevaron a lo que es hoy el estandard para el 99 % de los buceadores pero aún y para ciertos usos hubo un dispositivo que nació en el lejano año 1878.
El aparato en cuestión lleva el nombre de ribrizador y su principio de funcionamiento es reciclar el aire espirado por el buzo, quitar el CO2 mediante Carbonato de Potasio y completar el porcentaje de oxígeno almacenado en un pequeño tubo que hace parte del equipo. Se atribuye su diseño a un ingeniero de apellido Flauss. en 1911, Sir Robert Davis, presidente de la compañía Siebe Gorman & Co. Ltd., desarrolló una versión como dispositivo de escape de un submarino dañado. Se utilizó como dotación de estas naves en la Primera Guerra Mundial. Este aparato también fue fabricado por Dräger en Alemania y por Pirelli en Italia. Se utilizó en trabajos de salvamento submarino.
El dispositivo tuvo su mayor éxito en su aplicación militar. En operaciones contra barcos enemigos e incluso dentro de sus propios puertos, se hacía necesario que el ataque por parte de submarinistas no fuese detectado. Los equipos de circuto abierto delatan a los buzos por las burbujas que suben a la superficie en borbollones, mientras que el de circuito cerrado los hace indetectables.
ARO - (Oxiggen Riber de un ciclo cerrado) de Italia, fue creado entre las Guerras Mundiales I-O y II. En 1933-34, los buceadores militares italianos Tesee Tesei y Elios Toschi apreciaron la indispensabilidad de este aparato en las operaciones militares. En la imagen vemos a dos submarinistas italianos colocando una carga explosiva adosada al casco de un barco enemigo, provistos de respiradores de ciclo cerrado. Esto les permitía colocarse muy cerca del objetivo sin ser detectados. Huelga decir de que lo de los respiradores es solamente un detalle, comparado con los riesgos que asumían los buzos militares en este tipo de operaciones.