En el Museo Naval de Venecia se exhibe un torpedo de los que eran tripulados y guiados hacia el blanco por dos submarinistas. Hacerse una idea de lo terrible que eran este tipo de operaciones no es suficiente. Es necesario pensar que si con suerte llegaban a las proximidades del blanco, debían después arreglarse para sobrevivir a los efectos de la explosión y a un rescate bastante azaroso...
Tanto por exigencias militares como por natural evolución, la tecnología aplicada ha producido equipos modernos, sumamente confiables y que han ampliado su campo de acción, aunque el principio de funcionamiento es prácticamente el mismo.
Actualmente, los ribbies de oxígeno han sufrido cambios menores y son utilizados principalmente por las fuerzas navales. Los dispositivos de este tipo son el diseño más compacto y simple y confiable. Como regla general, contienen una bolsa de respiración, un recipiente con oxígeno y un recipiente con un absorbedor químico. En la bolsa de respiración, el oxígeno puro se suministra a través de un bucle especial de agujero a cierta velocidad, o periódicamente. Se inhala oxígeno y exhala ya en el recipiente con soda. El dióxido de carbono resultante se absorbe, se suministra oxígeno adicional y el ciclo se repite. No hay electrónica, solo medidas de presión. Los productos más famosos de esta clase son los de la empresa alemana Lar-V Draeger, la francesa de Oxyng Spirotechnique, los italianos de OMG y, por supuesto, una gran cantidad de dispositivos soviéticos.
Para el submarinismo civil, especialmente el científico, el uso de estos aparatos ha permitido el acercamiento y estudio de algunas especies marinas a las que el burbujeo y el ruido de los equipos tradicionales asustaba, impidiendo el acercamiento.
Hoy existen en el mercado paratos de reciclaje populares para los buceadores amateurs. Son simples, confiables y fáciles de enseñar. Su principal ventaja es el ahorro de gas, el uso de mezclas de nitrox y muy bajo ruido. En la configuración básica, no hay electrónica y se recomienda operarlos en temperatura de -1 a + 35 Cº. El precio del producto varía de 9 a 14 mil dólares. Son los dispositivos más silenciosos, pero la ventaja más importante es poder mantener una presión de oxígeno parcial constante. Esto facilita una descompresión efectiva y rápida. Como regla general, se usan dos cilindros en el aparato, uno con oxígeno, el segundo con diluyente (aire, trimix, heliox). En algunos modelos se utiliza electrónica para dosificar el oxígeno que se introduce en el circuito. Los dispositivos se distinguen por matices: el número de sensores de oxígeno, la ubicación de las bolsas respiratorias, la presencia de descomprespresímetros incorporados y variaciones de los químicos utilizados.
El principio de funcionamiento del invento tuvo secuelas importantes. Además del uso en la exploración submarina, hoy son utilizados por bomberos, rescatistas civiles y en accidentes en la industria química.