Sin dejar de hacer hincapié en el nefasto significado que tiene para nuestro país el Contrato UPM2, hay otro hecho que, a pesar de no afectar en principio nuestra soberanía económica, jurídica y ambiental, nos afecta en otro sentido. La exportación de troncos, fondo del negocio mal llamado "celulósico", es otra forma de mantener nuestro país en la paupérrima categoría de exportador de comodities, para beneficio de las grandes industrias de otros países.
Según el comunicado de la ANP :

El buque Cape Pelican arribó en la mañana de ayer sábado al puerto de Montevideo con el objetivo de cargar 90.000 toneladas de rolos de madera que partirán con destino a China, informó la Administración Nacional de Puertos (ANP) a través de su cuenta de Twitter. La operativa de carga fue calificada por la ANP como "inédita" ya que exigirá un intenso movimiento, con la participación de 3.000 camiones articulados. El proceso se desarrollará en diez días.

Lo que omiten las crónicas de los medios de comunicación es que en ese barco se van millones de litros de agua, miles de toneladas de nutrientes de nuestro suelo y nos dejan, junto con unos pocos puestos de trabajo, extensiones de tierras exhaustas y en la que permanecen los tocones de centenares de miles de eucaliptus. Exportar troncos es lo que realmente hacemos a través de las plantas de pasta de celulosa. Hemos llegado al extremo en el que ni siquiera se intenta incorporar un mínimo de valor agregado exportando chips, por ejemplo.
Festejamos sí, al mejor estilo Maracaná, que arribó a nuestro puerto un barco "discapacitado" según los parámetros de la navegación mercante actual. Un único timón, un único motor y cero accesorios de maniobra lateral. Este diseño hace que no pueda maniobrar en puertos con tráfico importante. Sin embargo llega al puerto de Montevideo, donde nosotros festejamos nuestro tercermundismo.
Como me duele este Uruguay...
  Long John Silver Hermano de la Costa