Molly Carney Primera Capitana de Barco en 1939

Molly Carney fue la primera mujer de Norteamérica en recibir la licencia que la acreditaba como capitana de un barco. En 1930 el movimiento feminista se encontraba en pleno apogeo en Canadá, su país natal. La llamaron «la primera feminista de New Brunswick». Su caso provocó que se cambiara la redacción de la ley que regulaba el acceso al título de capitán de barco de Canadá, la Canadian Shipping Act, incorporando desde ese momento los artículos «él/ella», en referencia a que las mujeres podían empezar a desempeñar el cargo.
Nació en Alma, un pequeño pueblo de pescadores en Canadá. Aprendió a amar el mar y la navegación gracias a su padre, un capitán de barco holandés. Odiaba el nombre de Mirtle, por eso se lo cambió por Molly en 1940.
En concreto, fue en el año 1939 cuando Molly Kool -su nombre de soltera- fue acreditada como capitana. Su primer viaje fue entre Alma -en la región canadiense de New Brunswick- y Boston, un trayecto que repetiría regularmente durante los cinco años siguientes a bordo del Jean K, el barco de su padre. Su trabajo consistía en ir a buscar contenedores transportados por grandes barcos, anclados en aguas profundas, y distribuirlos por los puertos de los pueblos de la región. Cuando consiguió ese hito histórico tenía sólo 23 años.
Pero su carrera hacia la capitanía no fue fácil. Muchos hombres desconfiaban de la capacidad de una mujer para dirigir un barco, y otros apelaban incluso a que traía mala suerte. Sin embargo, Molly se fue ganando el respeto de sus compañeros al lado de su padre. En numerosas ocasiones demostró su valentía y determinación en la mar, ya que el barco de su padre, de unos 20 metros de eslora, navegaba en las bravas aguas de la Bahía de Fundy.
La intrépida marinera se hizo muy famosa en EEUU, un buque rompehielos lleva su nombre e incluso llegó a aparecer en un episodio de la serie Ripley's Believe or Not !, un programa radiofónico de gran éxito a mediados del siglo XX. Su mito fue creado, en parte, a base de reportajes de la prensa que la describían así: «Sus cejas tienen forma de arco, sus labios son de tono rosado, su cabello rubio forma unos femeninos rizos...pero a bordo, ella no conoce el miedo».
Falleció en su casa de Bangor, en el Estado de Maine (EEUU), sólo dos días después de su 93 cumpleaños y allí se celebró su funeral. Le han sobrevivido una hija y cuatro hermanos. Después, tal como ella deseaba, sus cenizas fueron arrojadas al mar, en las aguas cercanas a su pueblo natal, Alma en New Brunswick.