No hay caso. Generalmente estos editoriales se refieren a los postulados que hemos mantenido a lo largo de estos trece años de publicación : Ecología, calentamiento global, etc. Lamentablemente la fuerza de los acontecimientos no nos permite dejar pasar por alto esta terrible situación por la que atraviesa la humanidad.
Como si fuesen poco los esfuerzos suicidas que hacemos en base al total desprecio por el equilibrio ecológico y el calentamiento global, aquellos lejanos tambores de guerra han dado paso a la explosión de las bombas y los gritos de hombres, mujeres, niños destrozados por las explosiones que llegan desde el cielo, tal y como una maldición bíblica.
Cada quien, con la excusa de sus dioses, se arroga el derecho de desaparecer a unos de la faz del planeta, y otros a hacerse de su tierra, destruir sus casas y someterlos a la hambruna y la deseperación. De un lado y otro siempre los que pagan son los mismos. Seres humanos ajenos a los intereses de los que gobiernan y al nefasto juego de la política internacional.
El cinismo, la cobardía, la prepotencia y la complicidad son los cuatro jinetes del apocalipsis que cabalgan a lo ancho del planeta, desconociendo el mandato de la organización de la que forman parte, reduciendo su papel al del grito de un náufrago perdido en el medio del océano.
Nuevamente predomina la voluntad de los poderosos, determinados a mantener su predominio económico y su poder político por encima de la vida de nosotros, pobres mortales, incapaces de influir en el mandato de unos pocos que cuelgan medallas en su pecho, ganadas con la sangre de inocentes.
 
Long John Silver Hermano de la Costa