Entre tanto, falsificaba sus registros de navegación proporcionando a los organizadores datos incorrectos sobre su posición. Planeó un punto de regreso a Inglaterra donde se supusiera que ya había navegado lo mismo que sus oponentes, pero luego se dio cuenta que sería prácticamente imposible sostener sus datos falsos ante el escrutinio de los jueces en la bitácora de navegación.El comportamiento de Crowhurst, según lo anotado en su registro indica que a medida que pasaba el tiempo y la soledad se apoderaba de su persona, este desarrolló un estado psicológico complejo y auto conflictivo.
Su compromiso de falsificar el viaje fue altamente contraproducente para su salud mental y él mismo estaba seguro de que despertaría sospechas. Pasó muchas horas tratando de acomodar meticulosamente las entradas falsas del registro, a menudo más difícil de completar que las entradas reales, debido a la investigación astronómica que requiere la navegación. En las últimas semanas muchas de las entradas de su registro mostraron un aumento de la irracionalidad.
Al final, sus escritos durante el viaje - poemas, citas, entradas de registro real y falsa, y pensamientos al azar - ascendieron a más de 25.000 palabras. Los libros de registro incluyen un intento por construir una nueva interpretación filosófica de la condición humana que proporcione una vía de escape en situaciones imposibles.
El número 243 aparece varias veces en estos escritos; él había previsto inicialmente terminar el viaje en 243 días, registró una distancia falsa de haber recorrido 243 millas náuticas (450 km) en un día (lo cual, de haber sido cierto hubiera representado un récord en la carrera), y pudo haber terminado su vida en el día 243 (1 de julio) de su viaje. La línea roja marca el derrotero real seguido por Crowhurst, totalmente distinto a lo que informaba en sus reportes de navegación.
Su última entrada en el registro de viaje fue el 1 de julio de 1969, se supone, sin evidencias que después saltó por la borda y se ahogó. Al ser finalmante hallada en Cayman Brac, en las Islas Cayman, el estado de la embarcación no era ruinoso y no dio ninguna indicación de haber sido golpeada por una ola gigante, o que cualquier accidente ocurrido pudiera haber provocado que Crowhurst cayera al mar desde la embarcación.
Triste fin para quien sin experiencia suficiente buscó en la aventura la solución a sus problemas en tierra.