Las aves marinas corren peligro. Son uno de los grupos de vertebrados más amenazados del mundo. En todas partes del se han observado acusados descensos de sus poblaciones, desde  albatros en el océano Austral a frailecillos en el Atlántico Norte. Incluso especies una vez abundantes, incluidas algunas especies de pingüinos, se enfrentan actualmente a la extinción.
Varios estudios han determinado que la causa de esta situación no responde a un único motivo, sino que hay una combinaciuón de factores que afectan de forma variada a cada especie según su territorio, hábitos de alimentación y migraciones.
Las aves en ciudades costeras, o situadas en proximidades de cursos de agua, normalmente mantienen una población de aves como garzas y gaviotas que han tomado el hábito de alimentarse en los vertederos de desperdicios locales. Allí ingieren alimento, pero también objetos que por su apariencia u olor se asemejan a ellos. Envases de plástico que contuvieron comida, trozos de tela usadas en limpieza de cocina o simplemente objetos que llaman su atención por parecerse a los de su dieta natural.
Otra situación que afecta a las colonias de aves marinas es la invasión de su territorio por especies desplazadas de su habitat natural por la actividad humana. De un tiempo a esta parte es habitual hallar especies naturalmente terrestres compartiendo espacio con aves marinas. Es frecuente ver garzas, gallaretas y hasta cisnes en las costas marinas. Otras especies costeras mas fuertes y predatorias llegan a invadir las areas de alimentación y desplazan por su tamaño o cantidad a las especies locales
El hombre, con sus obras y sus cultivos, ha invadido el habitat natural de muchas especies. Eso hace que una variedad de aves de ríos y lagunas se vean desplazadas y terminen medrando en las costas marinas. Eso cambia sus hábitos de alimentación, y las coloca cerca del peligro de ingesta de los terribles plásticos que llegan a nuestras costas. Esta es una imagen de una bandada de gallaretas, originalmente pobladores de los bañados de Rocha y que han llegado, expulsadas de su territorio, a las costas de nuestro principal balneario.
La combinación de estos factores significa una terrible amenaza para las aves marinas. Las causas, en este punto, parecen irreversibles a menos que suceda un cambio milagroso en la forma como nosotros humanos tratamos al medio ambiente.