El caballito de mar o hipocampo es una criatura muy interesante de la cual hay mucho que aprender. No está relacionado con los caballos reales, el nombre proviene de las características faciales similares a estos. Nada en posición vertical, algo muy diferente a lo que hace el resto de las criaturas acuáticas. No tiene escamas, aunque por sus características parece tenerlas.
Los caballitos de mar son vertebrados, esto se debe a que todos los hipocampos disponen de un esqueleto interno. Viven en aguas de temperaturas tropicales y poco profundas. El promedio de vida en la naturaleza de un caballito de mar oscila entre 4 y 6 años. Es mucho menos para aquellos que están en cautiverio debido al estrés, las condiciones inapropiadas y el alto riesgo a las enfermedades.
Cuenta con una cola prensil que le permite recoger objetos y mantenerlos. Puede utilizar estos elementos en el agua al igual que hacemos con nuestras manos. Debido a su escasa habilidad para nadar, pueden morir por agotamiento en aguas de altas corrientes. De la misma manera en que algunos batracios y reptiles cambian de color. El caballito de mar es capaz de mimetizarse cambiando su color. Es una especie muy perseguida y en Perú se incautaron millones de caballitos de mar con destino a China. Allí se los emplea como base de medicamentos para la impotencia o la calvicie.
Una tesis doctoral desarrollada en la Universidad de las Islas Baleares (UIB) ha logrado establecer un protocolo estándar para la cría de caballitos de mar, por ser una especie marina amenazada. Se han logrado altos índices de supervivencia.
Lograda la reporducción protegida y por su singular apariencia, los caballitos de mar podrían eventualmente integrarse a los pobladores de peceras. Esta inclusión facilitaría la financiación de los proyectos de cría.
Que así sea y que una de las especies maruina mas curiosas, presente en los mares desde hace millones de años, prospere y se mantenga.