USS WILLIAM PORTER
El marinero ha sido, y es de por sí, una persona supersticiosa. Una larga lista de objetos, actitudes y personas presentes a bordo participan del destino de las naves en uno u otro sentido. En este caso, el barco en sí se convirtió en un símbolo de los avatares negativos de la suerte, combinados conspirando contra la integridad física de propios y ajenos, con un final digno de una tragedia griega..
Botado el 27 de septiembre de 1942, el Porter era un destructor de la clase Fletcher. Entro en Servicio el 6 cle julio de 1943 con una tripulacion formada en su mayoria por chicos jovenes. Incluso su capitan, Wilfred Walter, era joven para el puesto. Como todos los de su clase, demostro unas muy buenas cualidades marineras durante sus pruebas. Fue asignado a la Base de Norkfolk a finales de Septiembre. Allí fue realizando ´diversas pruebas cle combate junto a otros navios de la flota. Todo parecia ir de maravillas, puesto que el barco daba muestras de buen comportamiento en batalla. Asi que, en Noviembre de 1943 recibio la orden de dirigirse a la desembocadura del rio Potomac, a esperar instrucciones para su proxima mision.
Al zarpar para su primera misión, el entusiasmo de la tripulación hizo olvidar izar una de las anclas con el resultado de que a la orden de "Atras, despacio" el ancla se enganchó en un buque mercante, fondeado a su lado, al que le arrancó barandas, botes y balsas salvavidas, en medio de un estruendo de maderas partidas y metales chirriantes. Luego de una breve disculpa, el Capitán zarpó hacia su misión.
Su primera misión: dar escolta, junto con otros destructores, al Acorazado USS Iowa en su viaje por el Atlántico desde Norfolk hasta el norte de Africa. Sorprendió ver al enorme acorazado anclado en la bahía de Chesapeake, sin combustible para evitar embarrancar en los bajíos. Sin embargo, más sorprendente fue ver el yate presidencial acudir al acorazado. Aunque los tripulantes no sabían nada, debían trasladar al presidente Roosevelt hasta Africa para que se reuniera con Churchill, Stalin y Chiang Kai Shek en Teherán. Junto con el presidente demócrata, iban el secretario de estado Cordel Hull, El jefe de operaciones navales Ernest J. King y otros jefes del estado mayor y personalidades que sumaban una comitiva de 80 miembros. Todo un grupo presidencial capaz de impresionar al marinero más duro.
El Iowa se hizo a la mar en compañía de dos portaaviones de escolta y tres destructores, entre ellos nuestro “USS W.Porter”. Las estrictas órdenes exigían el silencio de radio para no ser detectados por las transmisiones, además de en lo posible evitar ser vistos por otros barcos. El viaje debía realizarse a la mayor velocidad posible, esto para el Iowa y sus 33 nudos de punta no suponía ningún problema salvo unas vibraciones, pero para los destructores suponía un reto mantener las posiciónes.
Al poco de zarpar mientras atravesaban una zona donde numerosos barcos han sido hundidos recientemente por submarinos una grán explosión, seguida de un enorme géiser de agua, llamó la atención de todos los vigías. Inmediatamente todos los tripulantes de todos los barcos se volvieron locos tocando zafarrancho de combate e iniciaron maniobras evasivas hasta que el William D. Porter informó que con el oleaje una de sus cargas de profundidad se había desprendido por la borda y no tenía el seguro puesto; como era debido, no se trataba de ningún submarino alemán.