Islas Artificiales en Holanda Para Salvar Especies
Corría el año 1976 cuando el gobierno holandés decidió construir una represa que seccionó el lago Markeemer. Pero los sedimentos que anteriormente transportaban las corrientes empezaron a caer al fondo del lago, causando que las aguas se volvieran turbias, ensuciando todo a su alrededor y dañando la vida silvestre: aves, peces, plantas y moluscos.
Holanda es un país que tiene el 26% de su tierra por debajo del nivel del mar, y era necesario cerrar una gran extensión de agua para mantener alejado el Mar del Norte y ayudar a combatir las inundaciones. Sin embargo, nadie se esperaba que esta obra causara tantos estragos y afectara la vida del lugar. La zona, que estaba pensada para regular el nivel del agua en todo el país, solía ser rica en biodiversidad. Lamentablemente, a causa de los trabajos, ya no contaba con vida acuática y el costo para el país y el medio ambiente ha sido alto.
El proyecto de las 5 islas fue lanzado por una ONG que trabaja por la protección de la naturaleza. Requirió un aproximado de 89 millones de euros, pero vio la luz gracias a las donaciones de fuentes públicas y privadas y a la colaboración con los ministerios de Agricultura y de Infraestructuras y gestión de aguas, asociaciones de pescadores y de protección de la fauna y flora. Cabe destacar que el gobierno holandés aportó alrededor de la mitad del presupuesto. “Nos sentimos en parte responsables, porque hicimos la represa que asfixió el lago”
Hicieron falta 2 años y medio para construir por completo las 5 islas, y los últimos seis meses se tomaron para la última fase: Construir la torre de observación y los puntos de amarre para barcos. Según explicó Jeroen Van Der Klooster, el líder del proyecto. Al día de hoy, las islas ya han servido de hogar para más de 30.000 golondrinas. El gran éxito del proyecto se debe a la capacidad, pero sobre todo a las ganas, que tenían de recuperar la vida silvestre y acuática del lugar.