Quien piense que la raza humana es capaz de sobrevivir sin el resto de la comunidad vegetal y animal, comete un gravísimo error, o es parte interesada de quienes todo justifican para alimentar la economía y fomentar el consumo.
Durante la larga historia del planeta han habido muchas extinciones causadas por cambios climáticos, vulcanismo, inundaciones, sequías. Sin embargo, en los últimos años la gran mayoría de las extinciones de flora y fauna se deben al impacto directo o indirecto de las actividades humanas. Las perturbaciones causadas por nuestras actividades disminuyen el área de distribución de las especies y reducen a las poblaciones poco a poco.
Los expertos calculan que la tasa de fondo normal (la extinción registrada como promedio durante los últimos 60 millones de años) es de 0,1 extinciones por millón de especies por año. Por el contrario, la tasa de extinción actual es más del orden de 100 extinciones por millón de especies por año, mil veces mas.
Con una población mundial de más de siete mil millones de habitantes, las actividades como la agricultura, la tala, la caza ilegal, la pesca y la minería están alterando el mundo natural a un ritmo “sin precedentes en la historia de la humanidad.
La extinción de vegetales y especies animales, una de las peores consecuencias del cambio climático global, está relacionada con el incremento de enfermedades infecciosas en los seres humanos.
Los científicos han comprobado que las especies más sensibles y, por lo tanto, más expuestas a los cambios de su entorno, ayudan a frenar la expansión de ciertas enfermedades infecciosas. Por el contrario, aquellas que son más resistentes a la contaminación suelen ser las que cuentan con una mayor capacidad para transmitir microorganismos a otros seres vivos, incluyendo a las personas.
Bacterias, virus y hongos, principales productores de enfermedades, están adaptados para vivir y sobrevivir en un nicho determinado (espacio que está constituido por las variables biológicas y funcionales de una comunidad donde una especie puede vivir con éxito), y mientras ese nicho exista, bacterias y virus vivirán en una simbiosis perfecta.
No se resignan a extinguirse junto al organismo que los hospeda y aumentan su variabilidad genética para conquistar nuevos hospedadores.
Tal lo que acontece con frecuencia en los últimos tiempos. Epidemias originadas en especies animales que se transmiten a la raza humana.
La conclusión es clarísima : O establecemos políticas de respeto a la diversidad biológica de nuestro planeta o llegaremos al punto irreversible de nuestra propia extinción.
 
Long John Silver Hermano de la Costa