Nuestro país, a lo largo de la historia ha sido reconocido (o al menos así lo creemos) por su arraigado sentimiento de independencia, soberanía y fiereza.
En este siglo, sin embargo, han soplado otros vientos y la "muy fiel y reconquistadora" ha perdido una alto porcentaje de las virtudes de las que otrora nos enorgullecimos.
Ignoro si el retroceso se debió a razones políticas, pues en ese caso me abstendría de comentar el tema, pero se hace evidente el hecho de que cada vez que aparece un gigante multinacional nuestras independencia, soberanía y fiereza pierden pelo.
Me refiero directamente a los contratos firmados en secreto con dos monstruos internacionales, a saber UPM y Katoen Natie.
Con respecto a la segunda, es bien conocida históricamente la importancia del Puerto de Montevideo. Se acepta incluso que esa importancia estuvo ligada al nacimiento de nuestro país como estado independiente.
Pues bien, por un período de 50 años, ese puerto será explotado por una firma extranjera, tal como también se hacía hasta ahora pero por una concesión muy acotada en el tiempo. Nuestra soberanía sobre un recurso soberano se ve drásticamente disminuida.
Discursos y loas sobre las ventajas de esta concesión no ocultan el hecho de una resolución que nos afectará, en principio, por medio siglo.
Mucho mas dañino para nuestros tres motivos de orgullo es el contrato UPM2, contrato firmado en condiciones de sigilo, similares al contrato del puerto.
En este caso nuestro país cede soberanía territorial, ambiental, financiuera y jurídica a cambio de los mismos espejos y cuentas de colores con los que los antiguos conquistdores engañarona a los aborígenes.
Tierras de cultivo descalificadas como tal por el cipayismo criollo, con sentencia de muerte por el monocultivo, compromisos financieros millonarios, a cambio de nada, solo promesas de desarrollo; decenas de miles de promesas de empleo que se diluyen como el humo de sus chimeneas y seria afectación de nuestra riqueza hídrica, son el descarnado balance de ese contrato.
Solamente el pueblo, apoyando una Reforma Constitucional por un Uruguay Soberano, que devuelva el poder de decisión a la ciudadanía, tendrá la capacidad de evitar que los mandamás de turno se apropien de la voluntad pública.
  Long John Silver Hermano de la Costa