Continuando con la cadena de entrega de nuestros recursos naturales y nuestra soberanía sobre aguas y ríos del Uruguay, el Gobierno se apresta a entregar el manejo del caudal del Río Negro a la transnacional UPM. Hasta ahora el manejo del caudal de la mencionada corriente de agua, estaba bajo contro de UTE regulando su uso de acuerdo a las necesidades de generación de energía, además de regular el flujo aguas abajo de la represa de Rincón del Bonete, evitando inundaciones.
Desde el Gobierno, se comenzaron a tomar acciones para adecuar la legislación vigente a las exigencias planteadas en el contrato firmado con la multinacional finlandesa UPM, para la instalación de la segunda planta de celulosa.
UTE ha dejado de tener prioridad sobre el uso de las aguas del Río Negro para generar energía. Desde el pasado 14 de agosto, el decreto 233/01 establece que, a partir de ahora, “ pueden existir restricciones sobre el caudal del Río Negro, que afecten la operativa de  las centrales eléctricas localizadas sobre su cuenca”. Esto en buen español es decir : Adecuaremos nuestro funcionamiento a las necesidades de UPM.
Entre las disposiciones más polémicas para que la nueva planta de UPM pueda funcionar, se estima que es necesario un caudal “mínimo” de 80 mil litros de agua por segundo. Eso es necesario porque volverán al Río Negro, 107 millones de litros de agua por día pero no será la misma, contendrá los contaminantes que provendrán de la producción de pasta de celulosa. Por eso el caudal mínimo es tan importante. Si no se llega a esa cantidad, la concentración de efluentes dañinos, contaminaría aún más al ya bastante castigado Río Negro. Un mes antes de la fecha de este decreto, el 14 de julio, el Gobierno cerraba un acuerdo complementario con UPM, donde se hace especial hincapié en asegurar por parte del Estado, ese caudal mínimo, aguas abajo de la represa de Rincón del Bonete, requerido por la empresa multinacional.
De acuerdo al texto firmado por el Gobierno “ “En caso de que el caudal mínimo previsto no sea alcanzado por culpa o dolo de cualquier organismo estatal o paraestatal (Ej. ADME), UPM se reserva todos los derechos incluido el de perseguir el resarcimiento integral de los daños (daño emergente y lucro cesante) que pudieran derivarse de dicho evento, asumiendo ROU la responsabilidad consiguiente”.
Eso quiere decir que por cualquier circunstancia de emergencia que afecte al país y sea necesario priorizar la generación de energía y reducir el caudal del río, Uruguay será responsable ante organismos internacionales de resarcir económicamente a la empresa. Todos los uruguayos, tendremos que rezar por 50 años para que, a partir del momento que la empresa comience a producir, el cambio climático u otro evento, no nos castigue con una sequía y un organismo estatal o paraestatal tenga que tomar una decisión soberana. Ya no será posible, estaremos bajo la tutela de UPM, gracias al gran negocio realizado por el Pte.Tabaré Vázquez, al mando del Gobierno del Frente Amplio en el período 2015- 2020.