El ajolote, (del náhuatl āxōlōtl) es una especie de anfibio caudado de la familia Ambystomatidae. Es endémico del sistema lacustre de la Cuenca de México y ha tenido una gran influencia en la cultura mexicana. Se encuentra en peligro crítico de extinción por la pérdida de hábitat, introducción de peces exóticos, sobrexplotación y contaminación. Es una especie neoténica, es decir, puede alcanzar la madurez sexual reteniendo sus características larvarias, y al contrario que la mayoría de anfibios no pasa por un proceso de metamorfosis.
en un principio se le confundió como ejemplares larvas de la salamandra tigre que no habían experimentado la metamorfosis. Sin embargo, hoy se les reconoce como especies distintas.
Mide alrededor de 15 cm de longitud total, siendo raros los ejemplares que miden más de 30 cm. El ajolote tiene la apariencia de un renacuajo gigante con patas y cola. Se caracteriza por tener tres pares de branquias, las cuales salen desde la base de su cabeza y van hacia atrás, ojos pequeños, piel lisa y patas cuyos dedos son finos y puntiagudos, pero que no desarrollan uñas. La coloración del ajolote es muy variable: en estado silvestre, la mayoría son de color café oscuro con el dorso negro, el vientre más claro, y manchas oscuras débiles y poco visibles en flancos y dorso. Sin embargo, también pueden presentar patrones de coloración diferentes.
Su dieta es muy variada y en vida libre incluye pequeños peces, alevnes y accociles. En cautiverio, se les alimenta comúnmente con gusanos, lombrices de tierra y pequeños trozos de carne cruda de pavo, pollo o res. El ajolote se encuentra en la categoría de peligro crítico de extinción. Sus poblaciones en libertad son muy pequeñas, y la principal causa de su reducción en años recientes es la grave degradación que ha sufrido su habitat natural, principalmente a causa de la contaminación de las aguas donde habita.
La característica de estos anfibios que más atrae la atención para la investigación en medicina es su capacidad de regeneración: el ajolote no forma cicatrices, sino que es capaz de regenerar apéndices completos en cuestión de meses y, en ciertas condiciones, inclusive estructuras vitales, como partes del cerebro. También pueden aceptar fácilmente trasplantes de otros individuos, incluyendo los ojos y partes del cerebro, restaurando la funcionalidad total de los mismos.