Las Chinkanas, Un Misterio Subterráneo en Cusco
Las Chinkanas (del quechua "chinkana", lugar donde uno se pierde) o también conocidas como laberintos, son misteriosas cuevas hechas en la roca caliza. A ciencia cierta, no se sabe si fueron realmente los Incas o una civilización anterior a ellos quienes las hicieron, ni como, ni el propósito de su construcción.
No hay dudas de que su construcción corresponde a una hechura humana en un remoto pasado, aunque algunas poseen características de origen geológico natural.
Otras teorías sostienen que su construcción fue realizada por una civilización antediluviana, muy anterior a la de los Incas. La teoría mística sostien que los Incas las construyeron para comunicarse con la Madre Tierra, la "Pachamama" y llevar a cabo rituales sagrados en las entrañas de la Tierra. Diversos cronistas han dejado opiniones sobre el origen y la función de estos laberintos, incluída una teoría sobre la conexión de uno de estos pasajes con el Tempo de Oro de Cusco.
Diversos misioneros jesuitas han dado su opinión sobre el origen y la función de estas construcciones, pero se destaca la opinión del soldado poeta Garcilaso de la Vega quien al respecto dice "Una red de pasajes subterráneos, tan largos como las propias torres a las que estaban conectados. Un sistema de calles y alamedas parteindo en todas direcciones, todas con puertas idénticas. Era tan complicado que ni los mas valientes se atrevían a entrar en el laberinto sin un rollo de cuerda atado a la puerta de entrada".
Garcilaso continúa : "Algunos de los túneles llegaban a Cusco, a tres kilómetros de distancia, comunicando Saqsayhuamán con el Koricancha y otros edificios. Otros túneles se internaban en el corazón de los Andes, sin saber a donde conducían exactamente".
En 2003, el arquéologo Anselm Pi Rambla con su Proyecto Koricancha, halló un gran túnel de dos kilómetros de longitud en el subsuelo cusqueño. El afirma que dicho túnel conecta Saqsayhuaman con el Koricancha, actual templo de Santo Domingo. Añade que este es uno de la gran red de galerías, cámaras y mausoleos extendidos bajo la ciudad, interconectando templos y conventos a 100 metros de profundidad.