Los Marinos de Magallanes y Elcano
La publicación El Diario de España publica una interesante crónica sobre la vida de los marinos que constituían las tripulaciones de la flota de Magallanes, una parte poco conocida de la historia.
La publicación se titula : "Así vivían y morían los marineros a bordo que dieron la vuelta al mundo con Magallanes y Elcano". Los peligros propios del mar aumentaban considerablemente en este tipo de viajes. El mareo era una circunstancia común, que se agravaba con el mal tiempo y la desnutrición, pudiendo llegar a arruinar verdaderamente la moral y la integridad física de una persona. La muerte era cotidiana, y no solo llegaba por las enfermedades: se producía por heridas mal curadas, por naufragios, motines, castigos o por contiendas

Antonio Pigafetta escribió la relación del viaje de circunnavegación a bordo de la nao Trinidad, uno de los cinco navíos que zarparon de Sanlúcar rumbo a occidente. En su cuaderno no solo detalló el itinerario del viaje de circunnavegación de Magallanes-Elcano, también todo tipo de pormenores de la vida diaria de la tripulación. Los peligros propios del mar aumentaban considerablemente en este tipo de viajes, pues los hombres navegaban hacia lo desconocido y durante un periodo de tiempo indeterminado.

No obstante, el mar constituía frecuentemente la única esperanza de huérfanos, pobres o curiosos, pues era un medio de conseguir sustento e incluso alguna ventaja significativa. Ser hombre de mar era un oficio peligroso, pero también un trabajo pagado con dinero –no tan usual en la época–, libre, especializado y con posibilidades de ascenso. La estructura de mando de los hombres de mar estaba fuertemente jerarquizada en relación al cargo u oficio que ocupaban:
Los mandos de la embarcación recaían en hombres de posición social elevada, es el caso del capitán y del patrón, o de amplia experiencia y conocimiento como el piloto o el maestre. Al resto de oficios, marineros, oficiales y otros, se solía llegar tras una dilatada carrera.
Esta jerarquía de mando se trasladaba a todos los ámbitos de la vida diaria, como la comida, el combate, el rancho o el juego, por lo que la dureza de la travesía no se repartía realmente de igual forma. Además, los sueldos y las quintaladas, mercancía para intercambiar de la que se obtenía un sobresueldo considerable, se repartían de forma muy desigual.