En la isla de La Tortuga tampoco existía la propiedad privada de la tierra. La isla era de todos pero, a la vez, de nadie. Claro que a los piratas no les interesaba mucho todo esto, porque la verdad es que eran demasiado cómodos para andar preocupándose por averiguar de quién eran las cosas. Ellos eran piratas y su vida estaba en el mar, no en la tierra. Y como les gustaba la aventura y eran muy codiciosos, se pasaban gran parte de su tiempo planeando cómo iban a apoderarse de los tesoros que transportaban los barcos que cruzaban el océano.
No solamente eso sino que también los Piratas invadían muy a menudo lugares de las costas mejicanas, como Acapulco, para lo que se tomaban el trabajo de cruzar las selvas de Centroamérica, camina que te camina durante días enteros hasta llegar a las costas del Pacífico. Allí capturaban barcos para continuar con sus fechorías. Veracruz fué atacada varias veces por Piratas holandeses y franceses, o como San Juan de Ulúa, famoso fuerte veracruzano que fué tomado por el famoso Pirata inglés John Hawkins.
Ningún otro puerto de Méjico fue tan asediado como Campeche, invadido en numerosas ocasiones por Piratas tan famosos como el feroz aventurero llamado "El Olonés". O por el filibustero Eduardo Mansfeld. quien al mando de 1200 Piratas se apoderó de Campeche, mató a sus defensores, demolió el fuerte y se adueñó de todo aquello de valor que encontró. Después de estos sucesos, los españoles empezaron a levantar una muralla de ocho metros de altura alrededor de Campeche.
Una de las empresas más conocidas del temible Lorencillo fue, por cierto, la toma de Campeche y otros veinte pueblos de la zona. Allí se quedó durante dos meses como dueño y señor. Y capturó tantos prisioneros y robó tantas joyas y piezas de plata que, cuando acabó de cargarlos, su barco casi se va a pique. Lorencillo fue perseguido día y noche por tres fragatas españolas llenas de cañones. Pero el filibustero esquivó los ataques, arrojó al mar toda la carga para que la nave fuese más ligera y, aprovechando un viento fuerte, se alejó velozmente.