El Domingo 2 de Junio de 1969 el Laros 80, Céleusta. fue transportado a lo largo de la costa peruana hasta el puerto de El Callao. El derrotero previsto era seguir la Corriente de Humboldt a lo largo de la costa peruana hasta los 5º de latitud Norte y allí tomar los vientos Alisios para llegar a la Polinesia.
El gomón fue transpòrtado hasta un punto a unas 90 millas de la costa peruana. Fueron necesarias mas de dos horas y el trabajo de cuatro marineros para lograr colocar el gomón a flote. Con dos toneladas de peso, las dos toneladas de vituallas y equipamiento fueron transportadas en una embarcacón auxiliar del remolque. A medianoche, a mitad de la operacón, el caboque unía el gomón con el remolcador se rompey las naves se separan a la deriva, sin haber completado el trasbordo de la carga al gomón. Izan vela y parten. Al´comprobar la carga verifican que faltan entre otras cosas, todas las artes de pesca, y los materiales de higiene, misteriosamente desaparecidos a bordo del remolcador.
Luego de una inspección mas detallada, llegan a la dolorosa decisión de desprenderse de una parte del peso de la carga. Es así que arrojan al agua vestimente, contenedores herméticos, cacerolas y casi cuarenta kilos de víveres.
Inician su aventura con ocho días sin sol. Indolentes y mal dormidos, aciertan únicamente a establecer los turnos de guardia con relevos cada cuatro horas. la falta de sol les impedía hacer observación astronómica, raz´ñon por la cual navegaban a estima. Finalmente y luego de diez días, logran ponerse en contacto radio con Italia 1 en Roma, canal de asistencia establecido. Es un momnto de alegr´ñia a bordo, A la comunicación se suman varios radio aficionados para escuchar los diálogos. A pesar de esto, el clima a bordo no es el mejor, Rotura de una burda, escasez y racionamiento de agua y comida crean tensiones y discusiones a los cuarenta días de navegación.
El clima a bordo dista mucho de ser amigable. En su bitácora Mario anota : "Si estuviese en tierra, no iría con ellos ni a tomar una café...". A su vez Macioci anota : "Estoy leyendo Kon-Tiki y veo que eran un grupo mucho mas alegre que el nuestro", Finalmente llega un primer contacto con la Polinesia, lo que renueva el ánimo y les da la certeza de que el rumbo elegido era el correcto. Desde allí previenen al gomón de que dos aeronaves con provisiones se acercarán a la nave. Los italianos no pierden la oportunidad de pedir cigarrillos, cerveza y vino... Sin embargo pasan las horas y reciben de tierra la noticia de que el avión (solo uno) había sobrevolado la zona sin poder ubicar la embarcación.